28 marzo 2026

El sur del Perú y la oportunidad histórica de la energía solar: una agenda pendiente de política pública

 Aldo Zanabria 

La transición energética se ha convertido en uno de los desafíos estratégicos más importantes del siglo XXI. En este contexto, el Perú posee una ventaja comparativa notable: su extraordinario potencial en energías renovables. Diversos estudios del Ministerio de Energía y Minas señalan que el país cuenta con aproximadamente 937 mil megavatios (MW) de potencial solar, una cifra que supera ampliamente la demanda eléctrica nacional actual. Dentro de este escenario, el sur del país —especialmente regiones como Arequipa, Ica y Puno— concentra las condiciones más favorables para el desarrollo de proyectos fotovoltaicos a gran escala.


Durante la XIII Conferencia Perú Energía 2026, especialistas del sector energético indicaron que el potencial solar nacional fue identificado mediante evaluaciones técnicas que consideraron radiación solar, disponibilidad de terreno, proximidad a redes de transmisión y la exclusión de áreas naturales protegidas. En el ranking nacional, Arequipa lidera con 230 mil MW de potencial solar, seguida por Ica con 160 mil MW y Puno con 136 mil MW, posicionando a estas regiones como zonas estratégicas para inversiones en energía limpia. Este escenario confirma que el Perú posee condiciones excepcionales para convertirse en un referente regional en generación eléctrica solar.

Sin embargo, la existencia de recursos naturales no garantiza por sí misma el desarrollo energético. Actualmente, la matriz energética peruana mantiene una fuerte dependencia de los hidrocarburos. Según información del sector energético, cerca del 67 % del consumo final de energía en el país proviene aún de combustibles fósiles, lo que evidencia la necesidad de acelerar la diversificación energética. En este contexto, el desarrollo de proyectos solares constituye una alternativa viable tanto para reducir emisiones como para fortalecer la seguridad energética nacional.

A nivel institucional, el sistema eléctrico peruano es coordinado por el Comité de Operación Económica del Sistema Interconectado Nacional (COES), entidad que supervisa la operación del sistema eléctrico interconectado. Según información del sector, existen actualmente proyectos con estudios de preoperatividad aprobados que podrían incorporar hasta 13.6 gigavatios (GW) de nueva capacidad instalada en los próximos años. De concretarse estas inversiones, el Perú podría dar un salto significativo en la incorporación de energías renovables dentro de su matriz energética.

No obstante, el reto principal no radica únicamente en identificar el potencial energético, sino en construir un marco de políticas públicas que permita aprovecharlo de manera eficiente. En primer lugar, resulta fundamental fortalecer la planificación de infraestructura eléctrica, especialmente en lo referente a nuevas líneas de transmisión. Muchas zonas con alto potencial solar se encuentran alejadas de los principales centros de consumo, por lo que la expansión de la red eléctrica es indispensable para viabilizar los proyectos.

En segundo lugar, el Estado debe impulsar mecanismos de promoción de inversión en energías renovables, como subastas específicas para energía solar y sistemas de incentivos fiscales que permitan atraer capital privado. Experiencias internacionales demuestran que los países que han logrado acelerar su transición energética han aplicado políticas claras y estables que reducen la incertidumbre para los inversionistas.

Un tercer aspecto clave consiste en promover el desarrollo tecnológico y la investigación científica en energías renovables. Las universidades públicas y centros de investigación del sur del país, como la Universidad Nacional del Altiplano, podrían desempeñar un rol fundamental en la generación de conocimiento aplicado, el desarrollo de tecnologías solares adaptadas a las condiciones del altiplano y la formación de capital humano especializado.

Asimismo, es necesario incorporar el concepto de desarrollo energético territorial, asegurando que las regiones donde se desarrollen proyectos solares obtengan beneficios directos en términos de empleo, infraestructura y electrificación rural. En regiones como Puno, donde aún existen brechas de acceso a energía moderna, los proyectos solares podrían convertirse en un motor de desarrollo regional y reducción de desigualdades.

Finalmente, el Perú debería considerar una estrategia de largo plazo orientada hacia la producción de hidrógeno verde, aprovechando la abundancia de energía solar. Diversos países ya están desarrollando esta tecnología como alternativa energética para la industria y el transporte, lo que abre nuevas oportunidades para la inserción del Perú en mercados energéticos internacionales.

En síntesis, el sur del Perú posee condiciones excepcionales para liderar el desarrollo de energía solar en América Latina. No obstante, transformar ese potencial en realidad requiere decisiones estratégicas de política pública: expansión de infraestructura eléctrica, promoción de inversiones, fortalecimiento de la investigación científica y desarrollo territorial inclusivo. Si el país logra articular estas dimensiones, la energía solar podría convertirse no solo en una fuente de electricidad limpia, sino también en uno de los pilares del desarrollo económico sostenible del Perú en las próximas décadas.

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