13 julio 2026

La Bolsa de Lima se abre al mundo, pero el Perú también debe aprender a invertir

La incorporación de acciones de empresas globales como SpaceX, Alibaba y Accenture al segmento internacional de la Bolsa de Valores de Lima representa una señal positiva para el mercado de capitales peruano. Sin embargo, debemos precisar que estas compañías no están realizando una nueva oferta pública ni buscando financiamiento directamente en el Perú. Sus valores, previamente emitidos en mercados internacionales, han sido inscritos para que puedan negociarse localmente mediante las sociedades agentes de bolsa autorizadas.

Según información difundida por la BVL, el mercado internacional disponible para los inversionistas peruanos ya alcanza 505 instrumentos: 181 acciones y 324 fondos cotizados o ETF. Solo durante 2026, la negociación de valores relacionados con tecnología e innovación acumuló aproximadamente US$426,4 millones, mientras que la BVL proyecta incorporar cerca de 60 instrumentos adicionales antes de finalizar el año. 

No se trata de un fenómeno aislado. En 2024, la Bolsa de Lima incorporó 173 valores extranjeros y estos generaron operaciones por aproximadamente US$750,8 millones, un crecimiento de 172 % respecto del año anterior. En ese periodo, Tesla fue la acción extranjera más negociada, acompañada por empresas como Nvidia y Amazon, así como por ETF vinculados con los principales índices internacionales. 

En mi opinión, esta apertura es una buena noticia porque permite que los peruanos diversifiquen sus inversiones y participen en sectores que todavía tienen poca presencia en nuestra economía: inteligencia artificial, semiconductores, computación en la nube, comercio electrónico, telecomunicaciones satelitales y exploración espacial. Ya no es indispensable abrir una cuenta en otro país para acceder a determinadas compañías globales; ahora es posible hacerlo desde el mercado peruano y bajo sus mecanismos de intermediación.

SpaceX, por ejemplo, comenzó a cotizar en Nasdaq en junio de 2026, después de registrar formalmente su oferta ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos. Su oferta se fijó inicialmente en US$135 por acción, y la compañía quedó expuesta rápidamente a fuertes expectativas, fluctuaciones de precio y evaluaciones contradictorias de los analistas. Reuters reportó que, aunque diversas entidades financieras mantienen perspectivas favorables sobre su desarrollo en comunicaciones satelitales, infraestructura espacial e inteligencia artificial, también existen advertencias sobre una valoración elevada, expectativas difíciles de cumplir y volatilidad posterior a su salida a bolsa. 

Alibaba también representa una oportunidad tecnológica importante por sus operaciones en comercio electrónico, logística, computación en la nube e inteligencia artificial. La propia empresa ha declarado que sus dos motores estratégicos son el comercio electrónico y la integración de IA con servicios de nube, acompañados por mayores inversiones en infraestructura tecnológica. Pero su desempeño también está condicionado por la competencia, la regulación china, las tensiones comerciales internacionales y las variaciones del mercado. 

Por ello, debemos evitar que el entusiasmo tecnológico sustituya al análisis financiero. Que una empresa sea innovadora no significa necesariamente que su acción esté barata ni que garantice ganancias. Una gran compañía puede convertirse en una mala inversión cuando se compra a un precio excesivo, sin evaluar sus ingresos, rentabilidad, endeudamiento, riesgos regulatorios y capacidad real de crecimiento.

También debemos considerar que estos instrumentos están expuestos al tipo de cambio, a las decisiones de los bancos centrales, a conflictos geopolíticos y a acontecimientos ocurridos fuera del Perú. Los ETF permiten una mayor diversificación, pero tampoco eliminan completamente el riesgo. Toda inversión debe responder a un horizonte definido, a la capacidad económica de la persona y a una adecuada distribución del portafolio.

El desafío de la Bolsa de Lima no debe limitarse a importar acciones extranjeras. El país necesita, al mismo tiempo, fortalecer su propio mercado bursátil, promover la incorporación de empresas peruanas, facilitar el financiamiento de emprendimientos tecnológicos y descentralizar la cultura de inversión. Sería contradictorio que podamos invertir en inteligencia artificial, satélites o plataformas digitales extranjeras, mientras nuestras empresas innovadoras continúan dependiendo únicamente de créditos bancarios o de recursos personales.

Desde las universidades también debemos asumir una responsabilidad. La educación financiera, el análisis de datos, la inteligencia artificial aplicada a las finanzas y la gestión de riesgos deberían formar parte de una educación económica moderna. No necesitamos más personas que compren acciones siguiendo rumores en redes sociales; necesitamos ciudadanos capaces de interpretar estados financieros, comprender la volatilidad y tomar decisiones informadas.

La llegada de SpaceX y Alibaba a la plaza bursátil limeña no transformará por sí sola la economía peruana, pero sí revela que el mercado financiero está cambiando. El verdadero avance no será únicamente tener acceso a las compañías más grandes del mundo, sino desarrollar conocimiento, confianza institucional y empresas peruanas capaces de competir junto a ellas.

Invertir globalmente es una oportunidad; hacerlo con conocimiento es una necesidad.

— Aldo Zanabria



Referencias

Alibaba Group. (2025, 24 de febrero). Alibaba to invest RMB 380 billion in AI and cloud infrastructure over next three years. https://www.alibabagroup.com/en-US/document-1830678592242057216

Alibaba Group. (2026, 19 de marzo). Alibaba reports solid progress in AI and cloud businesses. https://www.alibabagroup.com/document-1971445322303406080

Alibaba Group. (2026, 20 de mayo). Letter from our chairman and our CEO. https://www.alibabagroup.com/en-US/document-1993785120221298688

Gestión. (2026, 13 de julio). SpaceX, Alibaba y otros cuatro titanes debutan en la Bolsa de Lima: ¿Conviene a los peruanos invertir? https://gestion.pe/tu-dinero/spacex-alibaba-y-otros-4-titanes-debutan-en-bolsa-de-lima-conviene-a-peruanos-invertir-noticia/

Space Exploration Technologies Corp. (2026, 20 de mayo). Registration statement under the Securities Act of 1933: Form S-1. U.S. Securities and Exchange Commission. https://www.sec.gov/Archives/edgar/data/1181412/000162828026036936/spaceexplorationtechnologi.htm

Space Exploration Technologies Corp. (2026, 15 de junio). Current report: Completion of initial public offering. U.S. Securities and Exchange Commission. https://www.sec.gov/Archives/edgar/data/1181412/000162828026043288/spaceexplorationtechnologi.htm

Space Exploration Technologies Corp. (2026, 15 de junio). Final pricing terms for the initial public offering. U.S. Securities and Exchange Commission. https://www.sec.gov/Archives/edgar/data/1181412/000162828026042466/spaceexplorationtechnologi.htm


📚 Cuando la deuda desplaza a la educación, el futuro termina pagando la cuenta


¿En qué consiste un canje de deuda por educación?

Es un mecanismo mediante el cual un país acreedor acepta reducir, convertir o reestructurar una parte de la deuda externa de otro país, con el compromiso de que los recursos liberados sean destinados a inversiones educativas previamente acordadas.



En términos sencillos: una parte del dinero que debía utilizarse para pagar deuda puede transformarse en escuelas mejor equipadas, formación docente, conectividad, investigación, tecnología educativa, becas y oportunidades para niños y jóvenes.

La propuesta vuelve a cobrar importancia porque la presión de la deuda está reduciendo el margen fiscal de numerosos gobiernos. Según la UNESCO, 113 países gastan actualmente más en el pago de sus deudas que en educación. Al mismo tiempo, el Banco Mundial advierte que los países en desarrollo registraron salidas de recursos por deuda sin precedentes durante el periodo 2022-2024, incluyendo aproximadamente US$415.000 millones solamente en intereses.

Durante la Cumbre sobre la Transformación de la Educación +4, realizada el 10 de julio de 2026 en París, la UNESCO presentó una guía técnica, informes de políticas y estudios de casos para ayudar a los países a implementar estos mecanismos de manera responsable.

Sin embargo, debemos entender que los canjes no son una solución automática ni reemplazan una adecuada política fiscal. Para que funcionen necesitan transparencia, participación ciudadana, objetivos medibles y mecanismos independientes de supervisión. Los recursos liberados deben complementar el presupuesto educativo y no servir como excusa para reducirlo.

Desde mi perspectiva, esta propuesta merece ser analizada también en el Perú. No se trata simplemente de pagar menos, sino de convertir compromisos financieros en capacidades humanas. Una carretera puede deteriorarse y una infraestructura puede quedar obsoleta, pero el conocimiento adquirido por una generación tiene la capacidad de transformar permanentemente un territorio.

En regiones como Puno, cualquier mecanismo de este tipo debería priorizar la reducción de brechas educativas, la conectividad rural, la formación docente, la investigación científica, la educación intercultural bilingüe y el acceso equitativo a las nuevas tecnologías.

La deuda puede condicionar el presente de un país; la educación, en cambio, puede cambiar su futuro.

Invertir en educación no es un gasto que pueda postergarse: es la decisión económica y social más importante que una nación puede tomar.

Aldo Zanabria

#Educación #DeudaPública #CanjeDeDeuda #FinanciamientoEducativo #Innovación #DesarrolloHumano #Puno #Perú #ODS4 #LeadingSDG4

10 julio 2026

Puno no necesita esperar otro fenómeno de El Niño para actuar



Por Aldo Hernán Zanabria Gálvez

Cada vez que se menciona el fenómeno de El Niño, la preocupación vuelve a instalarse entre las familias puneñas. Agricultores, ganaderos y comunidades altoandinas saben que el clima ya no responde como antes. Las lluvias llegan cuando no se esperan, las heladas aparecen con mayor intensidad y los periodos secos parecen prolongarse más de lo habitual. Sin embargo, la verdadera pregunta no es si El Niño llegará nuevamente, sino si realmente estamos preparados para enfrentar cualquier evento climático extremo.

Las recientes declaraciones del especialista de la Dirección Zonal 13 del SENAMHI, Claudio Ramos Vera, deberían llevarnos a una profunda reflexión. Aunque los pronósticos climáticos para los próximos meses se mantienen dentro de parámetros considerados normales, la principal debilidad de nuestra región continúa siendo la misma: la falta de prevención y de inversiones sostenidas para reducir nuestra vulnerabilidad.

Existe una idea muy difundida de que cada sequía en el altiplano es consecuencia directa del fenómeno de El Niño. La ciencia demuestra que esta afirmación no siempre es correcta. El propio Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (SENAMHI) explica que la relación entre El Niño y las precipitaciones en la sierra sur es mucho más compleja que en la costa peruana, donde sus efectos suelen ser más evidentes. En el altiplano intervienen múltiples factores atmosféricos y oceánicos que determinan el comportamiento de las lluvias y las temperaturas (SENAMHI, 2026).

Pero hay algo que sí resulta innegable: el cambio climático está modificando nuestros patrones naturales. El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC, 2023) advierte que el calentamiento global incrementa la frecuencia e intensidad de eventos extremos, afectando especialmente a regiones de montaña como los Andes. Esto significa que los agricultores ya no pueden depender únicamente del conocimiento tradicional para planificar sus campañas agrícolas; hoy necesitan información científica, sistemas de alerta temprana y políticas públicas que acompañen esa adaptación.

En Puno conocemos muy bien el valor del agua. Nuestros antepasados construyeron waru waru, qochas y otros sistemas hidráulicos que durante siglos permitieron aprovechar cada gota de lluvia. Paradójicamente, en pleno siglo XXI seguimos discutiendo proyectos de pequeñas represas, riego tecnificado y siembra y cosecha de agua que avanzan con demasiada lentitud. La naturaleza no espera los tiempos de la burocracia.

No basta con elaborar planes de gestión del riesgo si estos permanecen archivados. La prevención requiere presupuesto, liderazgo político y continuidad técnica. Cada sol invertido antes de una emergencia representa miles de soles ahorrados en reconstrucción, además de evitar pérdidas humanas, económicas y ambientales. Así lo reconoce la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR, 2023), que sostiene que la inversión preventiva es una de las estrategias más rentables para enfrentar los efectos del cambio climático.

También debemos reconocer el enorme esfuerzo de nuestros productores agropecuarios. Son ellos quienes primero perciben los cambios del clima, adaptan sus prácticas y transmiten un conocimiento construido durante generaciones. Integrar esa experiencia con la información científica producida por el SENAMHI constituye una de las mejores herramientas para fortalecer la seguridad alimentaria de la región.

El futuro de Puno no dependerá únicamente de si ocurre o no un nuevo fenómeno de El Niño. Dependerá, sobre todo, de nuestra capacidad para prepararnos con anticipación. La resiliencia no se construye durante la emergencia; se construye todos los días mediante planificación, educación ambiental, investigación científica, gestión eficiente del agua e inversión pública responsable.

Puno posee enormes fortalezas: un valioso conocimiento ancestral, instituciones científicas, universidades y profesionales comprometidos con el desarrollo regional. Lo que hace falta es convertir ese conocimiento en políticas sostenibles y en acciones concretas. Esperar a que llegue el próximo evento extremo para recién reaccionar sería repetir una historia que ya conocemos demasiado bien.

Porque el verdadero desafío no es vencer a la naturaleza. El desafío es aprender a convivir con ella de manera inteligente, responsable y sostenible.

Referencias

Intergovernmental Panel on Climate Change. (2023). Climate Change 2023: Synthesis Report. https://www.ipcc.ch/report/ar6/syr/

Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres. (2023). Global Assessment Report on Disaster Risk Reduction 2023. https://www.undrr.org

Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú. (2026). Perspectivas climáticas y monitoreo estacional del Perú. https://www.gob.pe/senamhi

Comité Multisectorial encargado del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN). (2026). Comunicados Oficiales sobre el estado del Fenómeno El Niño. https://www.gob.pe/enfen

30 junio 2026

Inteligencia artificial, innovación tecnológica y gobernanza: tendencias recientes para la investigación y la educación superior en América Latina

 

Aldo Hernán Zanabria Gálvez – aldo.zanabria@unap.edu.pe

Resumen

La inteligencia artificial atraviesa una etapa de transición acelerada: de los modelos conversacionales hacia sistemas agénticos, infraestructuras científicas, marcos regulatorios y aplicaciones educativas de alto impacto. La evidencia reciente confirma que la adopción de IA agéntica ha crecido más de cinco veces en el primer semestre de 2026, que la educación superior ya cuenta con marcos de evaluación validados como la Artificial Intelligence Assessment Scale, y que sectores industriales como el portuario están generando datasets propios para sostener aplicaciones de Edge AI. Estas evidencias muestran que la IA ya no debe entenderse únicamente como una herramienta de productividad, sino como una tecnología estructural que modifica la investigación científica, la educación superior, la gestión pública y la competitividad regional. En América Latina, esta transformación exige fortalecer capacidades institucionales, generar evidencia local, promover una adopción ética y reducir las brechas tecnológicas. Para el Perú, estas tendencias representan una oportunidad estratégica en ciencia de datos, educación inteligente, innovación pública, regulación tecnológica y desarrollo territorial.

Introducción

La inteligencia artificial se ha consolidado como una de las tecnologías más influyentes del siglo XXI. Durante 2026 se observa un cambio cualitativo importante: el debate ya no gira solamente en torno a qué modelo es más potente, sino a cómo la IA puede integrarse de manera responsable en la ciencia, la educación, la industria y la gobernanza. Esta transición se refleja en tres dimensiones principales: la aparición de agentes inteligentes capaces de ejecutar tareas complejas, el uso de IA para acelerar la investigación científica y la necesidad de crear instituciones y políticas públicas que orienten su desarrollo.

Esta transición ya es medible. El estudio de Johnston et al. (2026), basado en datos de uso reales de Codex, la plataforma agéntica de OpenAI, documenta que el número de usuarios activos de herramientas agénticas creció más de cinco veces durante el primer semestre de 2026, con la expansión más rápida ocurriendo fuera del público inicial de desarrolladores de software. Dentro de la propia OpenAI, el uso de Codex se volvió casi universal y desplazó en gran medida al uso corporativo de ChatGPT, lo que sugiere que la delegación de tareas a agentes —y no solo la conversación con un modelo— se está convirtiendo en el modo de trabajo dominante.



Gráfico 1. Crecimiento relativo de usuarios activos de IA agéntica (Codex), enero–junio de 2026.

En este contexto, América Latina enfrenta una doble tarea. Por un lado, debe aprovechar la IA para mejorar productividad, educación, innovación y servicios públicos. Por otro, necesita evitar una dependencia tecnológica pasiva frente a centros globales de poder computacional. La región requiere datos propios, talento especializado, infraestructura digital, regulación pertinente y modelos de IA sensibles a sus realidades sociales, culturales y lingüísticas.

1. La transición hacia la IA agéntica

Uno de los cambios más relevantes del momento es el paso de la IA conversacional hacia la IA agéntica. A diferencia de los chatbots tradicionales, los agentes de IA pueden planificar, utilizar herramientas externas, inspeccionar archivos, ejecutar comandos y crear o modificar artefactos en nombre del usuario. El estudio de Johnston et al. (2026) sobre OpenAI Codex confirma empíricamente esta transición, distinguiendo tres poblaciones de usuarios —cuentas personales externas, cuentas organizacionales externas y trabajadores de OpenAI— y mostrando que el crecimiento más acelerado se da precisamente entre quienes no son programadores de oficio.

Desde una perspectiva académica, esta tendencia abre nuevas líneas de investigación en ingeniería de software, automatización de procesos, interacción humano-IA, productividad científica y gestión organizacional. También plantea riesgos: cuanto más autónomo es un sistema, mayor es la necesidad de control, trazabilidad, evaluación y supervisión humana. En consecuencia, la IA agéntica no debe ser entendida solo como una mejora técnica, sino como una transformación de los flujos de trabajo basados en conocimiento.

2. IA para la ciencia: hacia sistemas que colaboran en el descubrimiento

La investigación científica también está siendo transformada por la IA. El ValgrAI Scientific Council Forum 2026, programado en Valencia para los días 2 y 3 de julio, reunirá a especialistas internacionales como Hiroaki Kitano, Virginia Dignum y Tom Dietterich para debatir sobre IA científica, ética, gobernanza e interfaces cerebro-máquina (ValgrAI, 2026). El programa del foro incluye discusiones sobre el futuro de la IA, la responsabilidad tecnológica y el papel de los sistemas inteligentes en el descubrimiento científico.

Esta orientación coincide con la tendencia global hacia sistemas capaces de apoyar tareas científicas complejas: revisión de literatura, formulación de hipótesis, análisis de datos, escritura técnica y validación experimental. Para las universidades latinoamericanas, este escenario obliga a repensar la formación investigativa. Ya no bastará con enseñar métodos tradicionales de búsqueda bibliográfica, estadística o programación; será necesario formar investigadores capaces de dirigir, auditar y validar procesos asistidos por IA.

3. Educación superior e inteligencia artificial: evaluación, ética y capacidades docentes

La educación superior es uno de los sectores donde la IA generativa ha producido impactos más visibles. El uso masivo de estas herramientas obliga a rediseñar las evaluaciones universitarias. La Artificial Intelligence Assessment Scale (AIAS), propuesta por Perkins, Furze, Roe y MacVaugh (2024) y publicada en el Journal of University Teaching and Learning Practice, ofrece cinco niveles diferenciados de uso permitido de IA en tareas académicas, desde la ausencia total de IA hasta la exploración plena con IA, con el fin de alinear el uso de herramientas generativas con los resultados de aprendizaje buscados en cada actividad.



Gráfico 2. Niveles progresivos de la Artificial Intelligence Assessment Scale (AIAS).

El debate educativo no debe reducirse al problema del plagio. La verdadera transformación consiste en pasar de evaluaciones memorísticas a evaluaciones auténticas, basadas en proyectos, resolución de problemas, defensa oral, análisis crítico y producción contextualizada. En carreras de ingeniería, informática, economía y educación, la IA puede convertirse en una herramienta formativa siempre que se enseñe su uso responsable, sus limitaciones, sus sesgos y sus riesgos.

En América Latina, la UNESCO lanzó el Observatorio de Inteligencia Artificial en Educación para América Latina y el Caribe, una plataforma regional destinada a apoyar a los Estados en la integración de la IA en los sistemas educativos con énfasis en equidad, calidad y desarrollo sostenible (UNESCO, 2026a). Esta iniciativa fue presentada el 14 de abril de 2026 y busca generar evidencia, orientar políticas públicas y fortalecer capacidades docentes en la región.

4. Perú y América Latina: oportunidad estratégica para una IA ética e inclusiva

El Perú cuenta con una base normativa y estratégica relevante para avanzar en inteligencia artificial. La UNESCO ha destacado que el país fue pionero en la región con la Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial 2021-2026 y con la Ley N.º 31814, orientada a establecer condiciones para el desarrollo y uso responsable de la IA (UNESCO, 2024).

Además, la UNESCO Perú informó sobre el avance del país hacia una inteligencia artificial ética e inclusiva mediante el lanzamiento del informe del Estadio de Preparación de la Inteligencia Artificial en el Perú, actualizado en enero de 2026 (UNESCO, 2026b). Esta cooperación resulta clave porque el desarrollo de IA no puede limitarse a la adopción tecnológica; requiere capacidades institucionales, formación docente, gobernanza de datos, protección de derechos y criterios de inclusión.

En el plano regional, la CEPAL mantiene recursos sobre inteligencia artificial, educación digital, soluciones regionales e indicadores vinculados al desarrollo digital. Este tipo de evidencia es importante para que las políticas públicas se basen en datos y no solo en tendencias tecnológicas globales.

5. Innovación pública y cooperación regional

La innovación tecnológica en América Latina también está siendo impulsada desde redes de cooperación. El CONCYTEC informó que el Perú brindó aportes en la Red Latinoamericana de Agencias de Innovación, cuyo encuentro 2026 abordó temas como inteligencia artificial, desarrollo productivo, cambio climático, igualdad de género, indicadores de innovación, tecnologías emergentes y comunicación para la innovación (CONCYTEC, 2026).

Este punto es relevante porque la IA no debe ser vista solo como una tecnología empresarial. También puede fortalecer la gestión pública mediante analítica predictiva, automatización administrativa, servicios digitales, evaluación de políticas, monitoreo territorial y atención ciudadana. Sin embargo, para lograrlo se requiere gobernanza de datos, interoperabilidad, transparencia algorítmica y formación de funcionarios públicos.

Para regiones como Puno, la IA puede aplicarse en áreas estratégicas como educación, turismo, patrimonio cultural, agricultura, pobreza multidimensional, gestión ambiental, comercio y planificación territorial. La oportunidad no está únicamente en consumir soluciones importadas, sino en construir modelos y aplicaciones pertinentes al contexto local.

6. Gobernanza global de la IA: de los principios a las instituciones

La gobernanza de la IA se ha convertido en un campo central de disputa internacional. El estudio de Guey, Bougault, Zhang, de Moura y Gomes (2026) sobre la propuesta de la World Artificial Intelligence Cooperation Organization (WAICO) sostiene que el debate global está pasando de códigos éticos y principios generales hacia instituciones permanentes capaces de definir reglas, prioridades y mecanismos de cooperación. El artículo ubica a WAICO dentro del complejo emergente de gobernanza global de la IA y analiza su posible papel frente a instituciones lideradas por Occidente y organismos universales.

Para América Latina, este debate es estratégico. La región debe participar activamente en la construcción de reglas internacionales, pero desde una posición propia: defensa de derechos, inclusión lingüística y cultural, acceso a infraestructura, transferencia tecnológica y desarrollo de capacidades locales.

7. IA industrial, datos abiertos y Edge AI

Otra tendencia relevante es el crecimiento de la IA aplicada a entornos industriales. El conjunto de datos Soroll-IA, publicado por Naranjo-Alcazar et al. (2026) en junio de 2026, contiene aproximadamente 22 horas de audio segmentadas en 7 396 clips, grabados en un puerto industrial real de Valencia. El dataset cubre 26 clases de eventos acústicos, como sirenas de grúas, movimientos de trenes, tráfico y sonidos logísticos.



Gráfico 3. Composición del dataset industrial Soroll-IA: horas de audio, clips segmentados y clases de eventos acústicos.

Este tipo de recurso es especialmente importante para el desarrollo de Edge AI, es decir, sistemas de inteligencia artificial que funcionan en dispositivos de bajo consumo o sensores distribuidos. Para el Perú, estas tecnologías pueden tener aplicaciones en monitoreo industrial, seguridad minera, mantenimiento predictivo, transporte, agricultura inteligente y control ambiental.

Conclusiones

La evidencia revisada confirma que la inteligencia artificial está ingresando en una fase de mayor madurez tecnológica e institucional, sostenida por datos verificables y no solo por proyecciones discursivas. Tres cifras resumen el momento actual: el uso de IA agéntica se multiplicó por más de cinco en seis meses (Johnston et al., 2026); la evaluación educativa cuenta ya con un marco de cinco niveles validado académicamente y adoptado en cinco continentes (Perkins et al., 2024); y la IA industrial empieza a sostenerse en datasets abiertos de alta granularidad, como las 22 horas y 7 396 clips de Soroll-IA distribuidos en 26 categorías (Naranjo-Alcazar et al., 2026).

De estas cifras se desprenden tres implicancias directas para la región:

       Velocidad de adopción: si la IA agéntica crece a un ritmo superior al 500 % semestral, las instituciones de educación superior y los organismos públicos latinoamericanos tienen una ventana muy corta para definir políticas de uso antes de que la adopción informal se generalice sin marcos de gobernanza.

       Evaluación basada en niveles, no en prohibición: la existencia de escalas como la AIAS demuestra que la respuesta educativa más efectiva no es prohibir la IA, sino graduarla explícitamente según el resultado de aprendizaje que se busca en cada actividad.

       Datos locales como condición de soberanía tecnológica: el caso Soroll-IA muestra que la utilidad real de la IA industrial depende de datasets contextualizados; Puno y el Perú tienen una oportunidad equivalente en monitoreo ambiental del lago Titicaca, agricultura altiplánica y patrimonio cultural.

Para América Latina, el desafío consiste en no limitarse a importar modelos o plataformas, sino construir capacidades propias. Esto implica desarrollar infraestructura, formar talento especializado, producir datos locales, fortalecer la investigación universitaria y diseñar políticas públicas basadas en evidencia, siguiendo el camino ya iniciado por el Perú con la Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial 2021-2026 y la Ley N.º 31814 (UNESCO, 2024).

Para el Perú, las oportunidades son claras: IA aplicada a educación superior con escalas de evaluación graduadas, ciencia de datos para políticas públicas, GeoAI para análisis territorial, innovación digital en regiones, modelos culturalmente pertinentes y sistemas inteligentes para productividad e inclusión social. La pregunta central ya no es si la IA transformará la sociedad, sino quién diseñará esa transformación, con qué datos, con qué evidencia y para beneficio de quiénes.

Referencias

CONCYTEC. (2026, 16 de junio). Perú brinda aportes para fortalecer la innovación en América Latina. Gobierno del Perú. https://www.gob.pe/institucion/concytec/noticias/1407238-peru-brinda-aportes-para-fortalecer-la-innovacion-en-america-latina

Guey, W., Bougault, P., Zhang, W., de Moura, V. D., & Gomes, J. O. (2026). World Artificial Intelligence Cooperation Organization (WAICO): Mapping an emerging institution in the global AI governance regime complex. arXiv. https://doi.org/10.48550/arXiv.2606.23860

Johnston, D., Holtz, D., Richmond, A. M., Ong, C., Tambe, P., & Chatterji, A. (2026). The shift to agentic AI: Evidence from Codex. arXiv. https://doi.org/10.48550/arXiv.2606.26959

Naranjo-Alcazar, J., Grau-Haro, J., Ribes-Serrano, R., Garcia-Ballesteros, M., & Zuccarello, P. (2026). Soroll-IA: A weakly labeled audio dataset for real-world industrial port monitoring. arXiv. https://doi.org/10.48550/arXiv.2606.26195

Perkins, M., Furze, L., Roe, J., & MacVaugh, J. (2024). The Artificial Intelligence Assessment Scale (AIAS): A framework for ethical integration of generative AI in educational assessment. Journal of University Teaching and Learning Practice, 21(6). https://doi.org/10.53761/q3azde36

UNESCO. (2024, 23 de mayo). Perú: colaboración en inteligencia artificial para la implementación de la metodología de evaluación. https://www.unesco.org/es/articles/peru-colaboracion-en-inteligencia-artificial-para-la-implementacion-de-la-metodologia-de-evaluacion

UNESCO. (2026a, 14 de abril). UNESCO launches the Observatory on Artificial Intelligence in Education for Latin America and the Caribbean. https://www.unesco.org/en/articles/unesco-launches-observatory-artificial-intelligence-education-latin-america-and-caribbean

UNESCO. (2026b, 20 de enero). Perú avanza hacia una inteligencia artificial ética e inclusiva con apoyo de la UNESCO. https://www.unesco.org/es/articles/peru-avanza-hacia-una-inteligencia-artificial-etica-e-inclusiva-con-apoyo-de-la-unesco

ValgrAI. (2026). ValgrAI Scientific Council Forum 2026. https://valgrai.eu/events/valgrai-scientific-council-forum-2026/

29 junio 2026

Nuevas competencias para los líderes en la era de la inteligencia artificial

Aldo Zanabria

Una visión estratégica para dirigir organizaciones en un entorno de transformación digital

Basado en el artículo de Carla Olivieri, complementado con literatura científica y reportes internacionales.



Introducción

Durante décadas, el liderazgo empresarial se apoyó principalmente en la experiencia, la capacidad de negociación y el conocimiento del mercado. La tecnología era considerada un área especializada cuya gestión podía delegarse al departamento de sistemas o a consultores externos. Sin embargo, la acelerada transformación digital y el desarrollo de la inteligencia artificial (IA) han modificado profundamente este paradigma.

Hoy, los líderes ya no pueden mantenerse al margen de la tecnología. Comprender cómo la IA, el análisis de datos, la automatización y la ciberseguridad afectan la estrategia organizacional constituye una competencia esencial para garantizar la competitividad y la sostenibilidad de cualquier institución (World Economic Forum [WEF], 2025).

La tecnología dejó de ser un asunto técnico

La inteligencia artificial, el Big Data, la computación en la nube y la automatización ya no representan únicamente herramientas tecnológicas. Actualmente constituyen factores estratégicos que transforman la productividad, la innovación, la experiencia del cliente y los modelos de negocio.

Según el World Economic Forum (2025), aproximadamente el 39 % de las competencias laborales actuales cambiarán antes de 2030 debido al avance tecnológico. Entre las habilidades de mayor crecimiento destacan:

  • Inteligencia Artificial
  • Ciencia de Datos
  • Pensamiento analítico
  • Alfabetización tecnológica
  • Ciberseguridad
  • Gestión del cambio

Esto implica que los líderes deben comprender cómo estas tecnologías generan ventajas competitivas y modifican la forma en que operan las organizaciones.

Del liderazgo tradicional al liderazgo digital

En el pasado, un gerente exitoso podía tomar decisiones estratégicas sin conocer el funcionamiento de las tecnologías emergentes. Actualmente esa situación representa un riesgo importante.

Un líder que desconoce el impacto de la transformación digital puede:

  • tomar decisiones desalineadas con las tendencias del mercado;
  • reducir la capacidad innovadora de la organización;
  • incrementar los riesgos en ciberseguridad;
  • perder competitividad frente a empresas más ágiles.

La consultora McKinsey & Company (2024) sostiene que las organizaciones con liderazgo digital tienen mayores probabilidades de implementar exitosamente procesos de innovación y transformación empresarial.

La inteligencia artificial redefine el liderazgo

El verdadero desafío no consiste en que todos los directivos aprendan programación o desarrollen algoritmos de inteligencia artificial.

Lo realmente importante es desarrollar capacidades para:

  • interpretar datos;
  • formular preguntas estratégicas;
  • comprender las posibilidades y limitaciones de la IA;
  • liderar procesos de innovación;
  • gestionar equipos interdisciplinarios.

La inteligencia artificial se convierte así en un apoyo para la toma de decisiones, pero continúa siendo responsabilidad del líder establecer la visión estratégica y las consideraciones éticas.

Como señala Harvard Business Review, el liderazgo del futuro dependerá menos del conocimiento técnico y más de la capacidad para integrar personas, tecnología y estrategia.

Las nuevas competencias del líder moderno

Diversos estudios internacionales coinciden en que el liderazgo contemporáneo requiere un equilibrio entre habilidades humanas y competencias digitales.

Entre las más importantes destacan:

Competencias humanas

  • Pensamiento crítico.
  • Inteligencia emocional.
  • Comunicación efectiva.
  • Adaptabilidad.
  • Aprendizaje continuo.
  • Gestión del cambio.

Competencias digitales

  • Alfabetización en inteligencia artificial.
  • Análisis de datos.
  • Transformación digital.
  • Ciberseguridad.
  • Automatización de procesos.
  • Gestión de proyectos tecnológicos.

LinkedIn, en su informe Workplace Learning Report (2025), identifica las competencias relacionadas con inteligencia artificial como las de mayor crecimiento en la demanda laboral mundial.

Formación para un nuevo contexto

Las universidades también enfrentan un cambio profundo. Ya no basta con enseñar conocimientos técnicos; es necesario formar profesionales capaces de resolver problemas complejos mediante metodologías activas, proyectos interdisciplinarios y aprendizaje permanente.

Los nuevos modelos educativos priorizan:

  • aprendizaje basado en proyectos;
  • resolución de problemas reales;
  • uso responsable de la inteligencia artificial;
  • innovación;
  • pensamiento crítico;
  • trabajo colaborativo.

Esta transformación busca preparar profesionales capaces de desenvolverse en entornos laborales caracterizados por la incertidumbre y el cambio constante.

Reflexión final

La pregunta ya no es si la inteligencia artificial transformará el liderazgo. Ese proceso ya está ocurriendo.

El verdadero reto consiste en determinar cuántos líderes están preparados para aprender continuamente, adaptarse a nuevas tecnologías y conducir organizaciones en un mundo donde la innovación se convierte en el principal motor de competitividad.

El liderazgo del siglo XXI no exige saber programar; exige comprender estratégicamente el potencial de la tecnología para generar valor, impulsar la innovación y mejorar la calidad de las decisiones.

Referencias


02 junio 2026

¿El verdadero problema de las microempresas es el salario mínimo? La evidencia internacional dice otra cosa.

 

Aldo Zanabria

Mientras gran parte del debate económico se concentra en los costos laborales, organismos como el Banco Mundial, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la Corporación Financiera Internacional (IFC) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) coinciden en que uno de los mayores obstáculos para el crecimiento de las micro y pequeñas empresas es el acceso al financiamiento.


Las cifras son contundentes. Según la IFC, las micro, pequeñas y medianas empresas representan más del 90% de las empresas del mundo, generan alrededor del 70% del empleo global y aportan cerca del 50% del Producto Bruto Interno mundial. Sin embargo, enfrentan una brecha de financiamiento superior a US$ 5.7 billones, lo que limita su capacidad de inversión, innovación y generación de empleo.

Los economistas Thorsten Beck y Asli Demirgüç-Kunt, investigadores del Banco Mundial y referentes mundiales en financiamiento empresarial, demostraron que las restricciones crediticias constituyen uno de los principales factores que frenan el crecimiento de las pequeñas empresas en los países en desarrollo. Sus estudios concluyen que las empresas con acceso limitado al crédito invierten menos, innovan menos y generan menos empleo de calidad.

En el caso peruano, el problema es aún más relevante. Las MYPE representan aproximadamente el 99.5% de las empresas del país y generan más del 60% del empleo nacional. Sin embargo, enfrentan tasas de interés significativamente mayores que las grandes corporaciones. Mientras una empresa grande puede financiarse a tasas cercanas al 5%, muchas microempresas acceden al crédito con costos que pueden superar el 20%, 30% o incluso más, dependiendo del nivel de riesgo y formalización.

La OCDE señala que esta situación está asociada a diversos factores estructurales: la alta informalidad empresarial, la falta de garantías, la limitada educación financiera, los mayores costos operativos de la microfinanza y la concentración del sistema financiero. De hecho, más del 70% del empleo peruano se desarrolla en condiciones de informalidad, lo que dificulta la evaluación crediticia y encarece el financiamiento.

Países como Alemania, Corea del Sur, Japón y Canadá lograron fortalecer a sus pequeñas empresas mediante fondos estatales de garantía, bancos de desarrollo, programas de formalización y sistemas financieros especializados. Alemania, por ejemplo, utiliza el banco de desarrollo KfW para ofrecer financiamiento competitivo a miles de pequeñas empresas, impulsando la innovación y la productividad.

Por ello, el debate sobre el desarrollo empresarial no debería centrarse únicamente en el salario mínimo. La verdadera pregunta es: ¿cómo logramos que millones de emprendedores accedan a crédito productivo, tecnología, capacitación e innovación en condiciones competitivas?

Si queremos más empresas sostenibles, más productividad y mejores empleos, la solución pasa por reducir las barreras financieras y fortalecer el ecosistema empresarial peruano.

Fuentes: Banco Mundial, IFC, OCDE, BID; investigaciones de Thorsten Beck y Asli Demirgüç-Kunt sobre financiamiento empresarial y crecimiento económico.

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03 abril 2026

La profesionalización de la gestión pública regional y municipal en el Perú

 Aldo Zanabria

La calidad de la gestión pública depende en gran medida de la capacidad técnica y ética de quienes dirigen las instituciones del Estado. En el caso de los gobiernos regionales y municipales, esta realidad resulta aún más evidente, pues son estas entidades las que ejecutan políticas públicas, administran recursos públicos y brindan servicios directos a la ciudadanía. En este contexto, la actualización de los perfiles de puesto de los gerentes regionales y municipales mediante la Resolución de Presidencia Ejecutiva N.° 000046-2026-SERVIR-PE representa un paso importante en el proceso de fortalecimiento institucional del Estado peruano.


Durante décadas, uno de los principales problemas de la administración pública en el Perú ha sido la designación de funcionarios sin la experiencia o formación técnica necesaria para asumir cargos de alta responsabilidad. La rotación constante de funcionarios, muchas veces vinculada a cambios políticos o decisiones discrecionales, ha generado inestabilidad administrativa y debilitado la capacidad de gestión de numerosas instituciones públicas.

La implementación de requisitos mínimos de formación académica, experiencia profesional y competencias directivas constituye, por tanto, un mecanismo necesario para garantizar la idoneidad de quienes ocupan cargos estratégicos. La Ley N.° 31419 introdujo precisamente este principio de idoneidad en el acceso a la función pública, estableciendo condiciones claras para la designación de funcionarios y directivos del Estado. Posteriormente, la Ley N.° 31912 reforzó estos criterios en el ámbito de los gobiernos regionales y locales, incorporando instrumentos como los servidores públicos de alto rendimiento y el Fondo de Apoyo Gerencial.

La actualización de los perfiles aprobados por SERVIR debe entenderse como una medida orientada a consolidar una gestión pública basada en mérito, experiencia y capacidad técnica. La exigencia de formación profesional, experiencia en cargos directivos y competencias gerenciales permite elevar el estándar de los funcionarios responsables de la conducción administrativa del Estado.

Sin embargo, la existencia de requisitos técnicos no garantiza por sí misma una gestión pública eficiente. El verdadero desafío radica en la aplicación efectiva de estas normas. Si los procesos de designación continúan respondiendo a criterios políticos o clientelistas, la reforma perderá gran parte de su impacto. Por ello, resulta fundamental fortalecer los mecanismos de supervisión institucional y promover una cultura de meritocracia en la administración pública.

Asimismo, es importante reconocer que los gobiernos regionales y municipales enfrentan contextos territoriales diversos, con realidades económicas, sociales e institucionales distintas. En este sentido, la profesionalización de la gestión pública debe ir acompañada de programas de capacitación permanente, asistencia técnica y fortalecimiento institucional que permitan mejorar las capacidades de gestión en todo el territorio nacional.

En conclusión, la actualización de los perfiles de gerentes regionales y municipales representa una oportunidad para avanzar hacia un Estado más profesional, eficiente y orientado al servicio ciudadano. No obstante, el éxito de esta reforma dependerá del compromiso real de las autoridades y de la sociedad en su conjunto con los principios de meritocracia, transparencia e integridad en la gestión pública.

Referencias

Autoridad Nacional del Servicio Civil. (2023). Resolución de Presidencia Ejecutiva N.° 000234-2023-SERVIR-PE. https://www.gob.pe/servir

Autoridad Nacional del Servicio Civil. (2026). Resolución de Presidencia Ejecutiva N.° 000046-2026-SERVIR-PE. https://busquedas.elperuano.pe/dispositivo/NL/2498146-1

Congreso de la República del Perú. (2022). Ley N.° 31419: Ley que establece disposiciones para garantizar la idoneidad en el acceso y ejercicio de la función pública. https://leyes.congreso.gob.pe/Documentos/Leyes/31419.pdf

Congreso de la República del Perú. (2023). Ley N.° 31912: Ley que fortalece la gestión de los gobiernos regionales y locales. https://leyes.congreso.gob.pe/Documentos/Leyes/31912.pdf

30 marzo 2026

El acuerdo de comercio electrónico de la OMC y el desafío del Perú en la economía digital global

 Aldo Zanabria 

Resumen

La aprobación del acuerdo sobre comercio electrónico en el marco de la Conferencia Ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC) representa un avance relevante en la gobernanza del comercio digital a nivel global. La participación del Perú en este proceso abre oportunidades para fortalecer la inserción del país en la economía digital y ampliar el acceso de las pequeñas y medianas empresas a mercados internacionales. No obstante, la adopción de este acuerdo también revela desafíos estructurales vinculados con la infraestructura digital, la brecha territorial de conectividad y el desarrollo de capacidades tecnológicas. El presente artículo de opinión analiza el alcance del acuerdo y plantea la necesidad de políticas públicas que permitan al Perú aprovechar plenamente los beneficios del comercio electrónico global.

Palabras clave: comercio electrónico, economía digital, OMC, política pública, transformación digital.

Introducción

En las últimas décadas, el comercio internacional ha experimentado una transformación profunda impulsada por el desarrollo de tecnologías digitales, plataformas electrónicas y sistemas de pago en línea. Este proceso ha generado nuevas dinámicas económicas que han modificado la manera en que empresas, consumidores y gobiernos interactúan dentro del sistema comercial global. En este contexto, la Organización Mundial del Comercio (OMC) ha impulsado negociaciones orientadas a establecer reglas comunes para el comercio electrónico internacional, con el objetivo de reducir barreras regulatorias y promover un entorno digital confiable (World Trade Organization [WTO], 2024).

La participación del Perú en la reciente Conferencia Ministerial de la OMC, donde se aprobó un acuerdo orientado a impulsar el comercio electrónico global, constituye un paso importante hacia la integración del país en la economía digital internacional. Según el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (MINCETUR, 2026), este acuerdo permitirá fortalecer la participación de las micro, pequeñas y medianas empresas peruanas en mercados digitales, facilitando el acceso a nuevos consumidores y promoviendo el desarrollo del comercio sin papel.

Sin embargo, la adopción de este tipo de instrumentos multilaterales también plantea interrogantes sobre la capacidad real de los países en desarrollo para aprovechar los beneficios de la digitalización económica. En el caso peruano, persisten brechas significativas en infraestructura digital, alfabetización tecnológica y acceso equitativo a internet, factores que podrían limitar el impacto positivo de estas iniciativas (United Nations Conference on Trade and Development [UNCTAD], 2023).


El comercio electrónico como nuevo eje del comercio global

El comercio electrónico se ha convertido en uno de los principales motores de la economía global. La digitalización de las transacciones comerciales ha permitido reducir costos logísticos, ampliar el alcance de los mercados y facilitar la participación de empresas de menor tamaño en el comercio internacional. Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OECD, 2025), el comercio digital representa actualmente una proporción creciente del comercio mundial, impulsado por el desarrollo de plataformas tecnológicas, servicios digitales y sistemas de pago electrónicos.

En este contexto, la OMC ha promovido la construcción de un marco normativo internacional que permita garantizar la interoperabilidad de los sistemas digitales y la confianza en las transacciones electrónicas. El acuerdo adoptado recientemente incluye disposiciones relacionadas con la autenticación electrónica, los contratos digitales, la facturación electrónica y la facilitación del comercio sin papel, elementos considerados fundamentales para el funcionamiento eficiente del comercio digital global (WTO, 2024).

Uno de los aspectos más relevantes del acuerdo es el compromiso de mantener la moratoria sobre la imposición de aranceles a las transmisiones electrónicas, lo que contribuye a preservar un entorno abierto para el intercambio de bienes y servicios digitales. Este principio ha sido considerado esencial para el crecimiento del comercio digital y para la innovación tecnológica a nivel global.

Oportunidades para el Perú

Desde la perspectiva peruana, el acuerdo representa una oportunidad estratégica para fortalecer la competitividad económica del país en el contexto de la transformación digital global. El comercio electrónico permite superar barreras geográficas tradicionales y facilita la participación de empresas regionales en mercados internacionales.

En particular, las micro, pequeñas y medianas empresas podrían beneficiarse de un entorno regulatorio más predecible y de menores costos de transacción en el comercio internacional. Según MINCETUR (2026), el acuerdo contribuirá a mejorar la interoperabilidad de los sistemas digitales y a promover la adopción de herramientas tecnológicas que faciliten la internacionalización de los emprendimientos peruanos.

Asimismo, el desarrollo del comercio electrónico puede impulsar sectores económicos emergentes vinculados con servicios digitales, innovación tecnológica y exportación de conocimiento. En un escenario global cada vez más digitalizado, la capacidad de los países para integrarse a estas dinámicas será un factor clave para el crecimiento económico y la generación de empleo.

Desafíos estructurales para la economía digital peruana

A pesar de estas oportunidades, el Perú enfrenta importantes desafíos estructurales que podrían limitar su capacidad para aprovechar plenamente el potencial del comercio electrónico global. Uno de los problemas más significativos es la persistente brecha de conectividad digital entre las áreas urbanas y rurales del país.

Datos del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI, 2025) indican que el acceso a internet en los hogares presenta fuertes desigualdades territoriales, con niveles de conectividad considerablemente más bajos en zonas rurales en comparación con las áreas urbanas. Esta situación genera una exclusión digital que afecta principalmente a las regiones con menor desarrollo económico.

De manera similar, el informe de preparación para el comercio electrónico elaborado por la UNCTAD (2023) señala que el Perú requiere fortalecer diversos aspectos institucionales y tecnológicos para consolidar su ecosistema digital. Entre los principales desafíos identificados se encuentran la necesidad de mejorar la infraestructura digital, promover la capacitación tecnológica de las empresas y desarrollar marcos regulatorios adecuados para la protección de datos y la ciberseguridad.

Además, la digitalización económica requiere el desarrollo de habilidades digitales tanto en el sector empresarial como en la población en general. Sin estas capacidades, el comercio electrónico podría concentrarse en un número limitado de empresas y regiones, reproduciendo las desigualdades existentes en el sistema económico nacional.

La necesidad de políticas públicas para la transformación digital

Frente a este escenario, resulta fundamental que el Perú adopte políticas públicas orientadas a fortalecer su ecosistema digital y a reducir las brechas existentes en el acceso a la tecnología. La implementación de una estrategia nacional de economía digital debe incluir inversiones en infraestructura de conectividad, programas de capacitación tecnológica y el fortalecimiento de las instituciones encargadas de la gobernanza digital.

Asimismo, es necesario promover la interoperabilidad de los sistemas digitales del Estado y facilitar el desarrollo de servicios públicos electrónicos que contribuyan a mejorar la eficiencia administrativa y la competitividad económica del país. La digitalización de los procesos comerciales y administrativos puede reducir costos para las empresas y mejorar la transparencia en las transacciones económicas.

En este sentido, la participación del Perú en el acuerdo sobre comercio electrónico de la OMC debe entenderse no solo como un compromiso internacional, sino también como una oportunidad para impulsar reformas estructurales orientadas a consolidar la transformación digital del país.

Conclusiones

La aprobación del acuerdo sobre comercio electrónico en la Organización Mundial del Comercio representa un paso importante en la construcción de reglas internacionales para la economía digital. Para el Perú, este instrumento ofrece oportunidades significativas para fortalecer su inserción en el comercio global y promover la internacionalización de sus empresas.

No obstante, el impacto real de este acuerdo dependerá en gran medida de la capacidad del país para abordar sus desafíos internos en materia de infraestructura digital, conectividad y desarrollo de capacidades tecnológicas. Sin políticas públicas orientadas a reducir las brechas digitales y fortalecer el ecosistema de innovación, los beneficios del comercio electrónico podrían concentrarse en sectores limitados de la economía.

Por lo tanto, la participación del Perú en este acuerdo debe interpretarse como el inicio de una agenda más amplia de transformación digital que permita al país aprovechar plenamente las oportunidades de la economía global del siglo XXI.


Referencias

Instituto Nacional de Estadística e Informática. (2025). Tecnologías de información y comunicación en los hogares.

https://www.inei.gob.pe/media/MenuRecursivo/boletines/tic-iii-trimestre_2025.pdf

Ministerio de Comercio Exterior y Turismo. (2026). Aprobación del acuerdo de comercio electrónico fortalece integración del Perú en la economía digital.

https://www.gob.pe/institucion/mincetur/noticias/1372183-aprobacion-del-acuerdo-de-comercio-electronico-fortalece-integracion-del-peru-en-la-economia-digital

Organisation for Economic Co-operation and Development. (2025). OECD Economic Surveys: Peru 2025.

https://www.oecd.org/en/publications/oecd-economic-surveys-peru-2025_76f6eb73-en.html

United Nations Conference on Trade and Development. (2023). eTrade readiness assessment: Peru.

https://unctad.org/system/files/official-document/dtlecdc2023d5_es.pdf

World Trade Organization. (2024). Joint initiative on electronic commerce.

https://www.wto.org/english/tratop_e/ecom_e/joint_statement_e.htm

World Trade Organization. (2026). Ministerial Conference – Electronic commerce agreement developments.

https://www.wto.org/english/news_e/news26_e/mc14_28mar26_341_e.htm⁠

28 marzo 2026

El sur del Perú y la oportunidad histórica de la energía solar: una agenda pendiente de política pública

 Aldo Zanabria 

La transición energética se ha convertido en uno de los desafíos estratégicos más importantes del siglo XXI. En este contexto, el Perú posee una ventaja comparativa notable: su extraordinario potencial en energías renovables. Diversos estudios del Ministerio de Energía y Minas señalan que el país cuenta con aproximadamente 937 mil megavatios (MW) de potencial solar, una cifra que supera ampliamente la demanda eléctrica nacional actual. Dentro de este escenario, el sur del país —especialmente regiones como Arequipa, Ica y Puno— concentra las condiciones más favorables para el desarrollo de proyectos fotovoltaicos a gran escala.


Durante la XIII Conferencia Perú Energía 2026, especialistas del sector energético indicaron que el potencial solar nacional fue identificado mediante evaluaciones técnicas que consideraron radiación solar, disponibilidad de terreno, proximidad a redes de transmisión y la exclusión de áreas naturales protegidas. En el ranking nacional, Arequipa lidera con 230 mil MW de potencial solar, seguida por Ica con 160 mil MW y Puno con 136 mil MW, posicionando a estas regiones como zonas estratégicas para inversiones en energía limpia. Este escenario confirma que el Perú posee condiciones excepcionales para convertirse en un referente regional en generación eléctrica solar.

Sin embargo, la existencia de recursos naturales no garantiza por sí misma el desarrollo energético. Actualmente, la matriz energética peruana mantiene una fuerte dependencia de los hidrocarburos. Según información del sector energético, cerca del 67 % del consumo final de energía en el país proviene aún de combustibles fósiles, lo que evidencia la necesidad de acelerar la diversificación energética. En este contexto, el desarrollo de proyectos solares constituye una alternativa viable tanto para reducir emisiones como para fortalecer la seguridad energética nacional.

A nivel institucional, el sistema eléctrico peruano es coordinado por el Comité de Operación Económica del Sistema Interconectado Nacional (COES), entidad que supervisa la operación del sistema eléctrico interconectado. Según información del sector, existen actualmente proyectos con estudios de preoperatividad aprobados que podrían incorporar hasta 13.6 gigavatios (GW) de nueva capacidad instalada en los próximos años. De concretarse estas inversiones, el Perú podría dar un salto significativo en la incorporación de energías renovables dentro de su matriz energética.

No obstante, el reto principal no radica únicamente en identificar el potencial energético, sino en construir un marco de políticas públicas que permita aprovecharlo de manera eficiente. En primer lugar, resulta fundamental fortalecer la planificación de infraestructura eléctrica, especialmente en lo referente a nuevas líneas de transmisión. Muchas zonas con alto potencial solar se encuentran alejadas de los principales centros de consumo, por lo que la expansión de la red eléctrica es indispensable para viabilizar los proyectos.

En segundo lugar, el Estado debe impulsar mecanismos de promoción de inversión en energías renovables, como subastas específicas para energía solar y sistemas de incentivos fiscales que permitan atraer capital privado. Experiencias internacionales demuestran que los países que han logrado acelerar su transición energética han aplicado políticas claras y estables que reducen la incertidumbre para los inversionistas.

Un tercer aspecto clave consiste en promover el desarrollo tecnológico y la investigación científica en energías renovables. Las universidades públicas y centros de investigación del sur del país, como la Universidad Nacional del Altiplano, podrían desempeñar un rol fundamental en la generación de conocimiento aplicado, el desarrollo de tecnologías solares adaptadas a las condiciones del altiplano y la formación de capital humano especializado.

Asimismo, es necesario incorporar el concepto de desarrollo energético territorial, asegurando que las regiones donde se desarrollen proyectos solares obtengan beneficios directos en términos de empleo, infraestructura y electrificación rural. En regiones como Puno, donde aún existen brechas de acceso a energía moderna, los proyectos solares podrían convertirse en un motor de desarrollo regional y reducción de desigualdades.

Finalmente, el Perú debería considerar una estrategia de largo plazo orientada hacia la producción de hidrógeno verde, aprovechando la abundancia de energía solar. Diversos países ya están desarrollando esta tecnología como alternativa energética para la industria y el transporte, lo que abre nuevas oportunidades para la inserción del Perú en mercados energéticos internacionales.

En síntesis, el sur del Perú posee condiciones excepcionales para liderar el desarrollo de energía solar en América Latina. No obstante, transformar ese potencial en realidad requiere decisiones estratégicas de política pública: expansión de infraestructura eléctrica, promoción de inversiones, fortalecimiento de la investigación científica y desarrollo territorial inclusivo. Si el país logra articular estas dimensiones, la energía solar podría convertirse no solo en una fuente de electricidad limpia, sino también en uno de los pilares del desarrollo económico sostenible del Perú en las próximas décadas.

25 marzo 2026

Puno necesita orden, no más bloqueos ni abusos


Aldo Zanabria

Hoy fue un día más en Puno. Un día como muchos otros en el que miles de puneños se levantan temprano para trabajar, luchar por sus familias y llevar un plato de comida a sus hogares. Esa es la realidad de nuestra gente: esfuerzo diario, trabajo constante y la esperanza de salir adelante con dignidad.

En el Perú, más del 70 % de la población económicamente activa trabaja en la informalidad, lo que significa que gran parte de la población depende del ingreso diario para sobrevivir. Cuando una ciudad se paraliza, cuando se bloquean calles o se interrumpe la movilidad, quienes más sufren no son los grandes grupos económicos ni el Estado; quienes sufren son las familias que viven del trabajo del día a día.

Sin embargo, hoy nuevamente la ciudad apareció prácticamente secuestrada por conflictos que terminan perjudicando a los propios ciudadanos. Por un lado, el desorden del transporte urbano, donde algunos transportistas pretenden subir el pasaje sin mejorar el servicio. Por otro lado, bloqueos y presiones que afectan el comercio, la movilidad y el turismo.




Pretenden cobrar más como si ofrecieran un servicio digno, cuando la realidad muchas veces muestra lo contrario: unidades en malas condiciones, conducción peligrosa, falta de respeto a las normas de tránsito y un trato deficiente hacia los usuarios. No se respeta al peatón, no se respeta a los conductores particulares y muchas veces tampoco se respeta la convivencia básica en la ciudad.

Pero el problema no termina allí. Cuando las calles se bloquean, cuando se presiona a comerciantes, cuando se amenaza a quienes simplemente quieren circular o trabajar, el daño se multiplica. Puno vive del comercio, del turismo y del trabajo diario de su gente.

Antes de la pandemia, el Lago Titicaca recibía más de 300 000 turistas al año, generando empleo para transportistas, hoteles, restaurantes, guías turísticos y comerciantes. Cada día de paralización, cada conflicto que genera inseguridad o mala imagen, afecta directamente a esa economía que sostiene a miles de familias puneñas.

Recuerdo una frase que alguna vez dijo el expresidente Alan García, refiriéndose a este tipo de protestas: “Que hagan sus huelgas, que bloqueen sus carreteras… ¿cuánto tiempo soportarán? Se están asesinando solos.” Más allá del contexto político en el que fue pronunciada, la frase refleja una realidad que muchas veces se repite: cuando se paraliza el comercio y se interrumpe la actividad económica, el daño termina recayendo en las propias regiones.

No podemos olvidar que problemas como el incremento de los combustibles o de la energía responden a fenómenos económicos globales. El precio internacional del petróleo ha tenido variaciones importantes en los últimos años, lo que afecta a todas las economías del mundo. Ese problema no se resolverá bloqueando calles ni paralizando una ciudad.

Lo que sí se genera con esas acciones es incertidumbre, pérdida económica y una mala imagen que termina afectando al turismo y al comercio local. En algunos casos incluso se llega a situaciones lamentables como insultos a turistas, presión a comerciantes o cobros informales para permitir el paso, prácticas que dañan profundamente la convivencia social.

Mientras tanto, las autoridades parecen ausentes. La ciudadanía se pregunta con razón: ¿dónde está el alcalde para poner orden y defender a la población? ¿Dónde está el gobernador regional para asumir liderazgo en momentos de crisis?

Cuando la autoridad no actúa ni se pronuncia, el desorden termina ocupando su lugar.

Puno es una tierra de cultura, historia y trabajo. Es la capital del folclore peruano, una ciudad que vive del turismo, del comercio y del esfuerzo de su gente. No podemos permitir que intereses particulares, abusos o conflictos permanentes destruyan la economía y la convivencia de nuestra propia ciudad.

Es momento de reflexionar como sociedad. Puno necesita orden, diálogo, responsabilidad y autoridades que gobiernen. Pero también necesita ciudadanos que defiendan el derecho fundamental de trabajar, circular libremente y vivir en paz.

Porque cuando se paraliza la ciudad, no pierde el Estado. Pierden los puneños que viven del trabajo diario.

La transición energética en el Perú: potencial renovable y desafíos estructurales para la seguridad energética

Aldo Zanabria

Resumen

El Perú posee uno de los mayores potenciales de generación de energías renovables en América Latina, especialmente en energía solar, eólica, hidroeléctrica y geotérmica. Sin embargo, la estructura energética nacional continúa dependiendo en gran medida de los hidrocarburos, lo que plantea desafíos en términos de sostenibilidad, seguridad energética y diversificación de la matriz energética. Este artículo de opinión analiza el potencial renovable del país, las políticas públicas impulsadas por el Estado y las limitaciones estructurales que dificultan una transición energética más acelerada. Se sostiene que el aprovechamiento del potencial energético del Perú requiere una planificación estratégica que incluya infraestructura de transmisión, innovación tecnológica, eficiencia energética y fortalecimiento institucional. Asimismo, se plantea que la transición energética debe concebirse como una política de Estado orientada al desarrollo sostenible, la seguridad energética y la competitividad económica del país.

Palabras clave: transición energética, energías renovables, seguridad energética, sostenibilidad, política energética, Perú.

Introducción

En el contexto global de lucha contra el cambio climático y de búsqueda de sistemas energéticos más sostenibles, las energías renovables han adquirido un papel central en la política energética de numerosos países. En el caso del Perú, el Ministerio de Energía y Minas (MINEM) ha señalado que el país posee un amplio potencial de generación renovable que podría contribuir significativamente a la seguridad energética y al desarrollo sostenible (Ministerio de Energía y Minas, 2024). Este potencial se distribuye principalmente en energía solar, eólica, hidroeléctrica y geotérmica, recursos que podrían transformar la matriz energética nacional si se integran adecuadamente en la planificación del sistema eléctrico.

De acuerdo con estimaciones técnicas del sector energético, el Perú posee hasta 937 GW de potencial solar, 70 GW de hidroenergía, 20 GW de energía eólica y aproximadamente 3 GW de energía geotérmica (Ministerio de Energía y Minas, 2024). Estas cifras posicionan al país como un territorio con amplias oportunidades para impulsar la transición energética. No obstante, la estructura actual del consumo energético nacional evidencia una fuerte dependencia de los combustibles fósiles, que representan cerca del 67.5 % del consumo final de energía (Ministerio de Energía y Minas, 2023).

Esta situación plantea una contradicción estructural: mientras el país dispone de abundantes recursos renovables, su sistema energético continúa sustentándose en fuentes convencionales. En este escenario, la transición energética no solo representa una oportunidad ambiental, sino también una necesidad estratégica para fortalecer la seguridad energética y la competitividad económica del Perú.

Potencial energético renovable del Perú

El territorio peruano presenta condiciones geográficas y climáticas favorables para el desarrollo de diversas fuentes de energía renovable. La radiación solar en regiones del sur andino, como Arequipa, Moquegua, Tacna y Puno, se encuentra entre las más altas de América Latina, lo que convierte al país en un escenario óptimo para el desarrollo de proyectos solares de gran escala (International Energy Agency, 2023).

De igual manera, el potencial eólico se concentra principalmente en la costa norte y sur del país, donde los regímenes de viento permiten la instalación de parques eólicos con altos factores de capacidad. En los últimos años, el crecimiento de esta tecnología ha sido notable. Según el MINEM, durante 2024 la generación eléctrica eólica aumentó en 66 % y la solar en 32 %, lo que evidencia una expansión progresiva de las energías renovables en el sistema eléctrico nacional (Ministerio de Energía y Minas, 2025).

Por otra parte, el Perú posee importantes recursos geotérmicos asociados al cinturón volcánico andino. El Plan Maestro para el Desarrollo de la Energía Geotérmica en el Perú estimó un potencial cercano a 2,860 MW, concentrado principalmente en el sur del país (JICA & INGEMMET, 2012). Esta fuente energética presenta ventajas significativas debido a su estabilidad y continuidad, características que pueden complementar la generación intermitente de la energía solar y eólica.

La eficiencia energética como pilar de la transición

El proceso de transición energética no depende únicamente de la expansión de las energías renovables, sino también del uso eficiente de los recursos energéticos disponibles. En este sentido, la eficiencia energética se ha convertido en un componente fundamental de las políticas públicas orientadas a reducir el consumo innecesario de energía y optimizar los procesos productivos.

El Plan Nacional de Eficiencia Energética del Perú (PRUEE) establece estrategias para mejorar el desempeño energético en sectores como la industria, el transporte, el comercio y el sector residencial (Ministerio de Energía y Minas, 2020). Estas medidas buscan reducir la intensidad energética de la economía y promover tecnologías más eficientes en el consumo energético.

Desde esta perspectiva, la eficiencia energética constituye una de las herramientas más económicas y rápidas para reducir emisiones, disminuir costos y mejorar la seguridad energética. Tal como señalan organismos internacionales, la energía más sostenible es aquella que no se desperdicia (International Renewable Energy Agency, 2024).

Desafíos estructurales para la transición energética

A pesar del enorme potencial renovable del país, existen diversos obstáculos que limitan el avance de la transición energética. Uno de los principales desafíos se relaciona con la infraestructura de transmisión eléctrica. Las energías renovables, especialmente aquellas ubicadas en zonas alejadas de los centros de consumo, requieren redes de transmisión robustas que permitan integrar la generación al sistema eléctrico nacional.

En este sentido, el MINEM ha anunciado la ejecución de 31 proyectos de transmisión eléctrica entre 2025 y 2026, con una inversión aproximada de 2,521 millones de dólares, los cuales beneficiarán a más de 8 millones de usuarios del Sistema Eléctrico Interconectado Nacional (SEIN) (Ministerio de Energía y Minas, 2025).

Otro desafío importante está relacionado con la estabilidad regulatoria y la atracción de inversiones. La transición energética requiere marcos normativos claros que permitan a los inversionistas desarrollar proyectos de largo plazo con seguridad jurídica. Asimismo, es necesario fortalecer la investigación científica, la innovación tecnológica y la formación de capital humano especializado en energías renovables.

Finalmente, la transición energética debe integrarse a una visión territorial del desarrollo. Las regiones con mayor potencial renovable podrían convertirse en polos de innovación energética, generando empleo, inversión y desarrollo tecnológico en las zonas donde se implementen estos proyectos.

Conclusiones

El Perú posee uno de los mayores potenciales de energías renovables en la región, lo que representa una oportunidad estratégica para fortalecer su seguridad energética y avanzar hacia un modelo de desarrollo sostenible. Sin embargo, la transición energética requiere más que la disponibilidad de recursos naturales; exige planificación, inversión en infraestructura, innovación tecnológica y políticas públicas coherentes.

En este contexto, el país debe transformar su potencial energético en una ventaja competitiva real mediante la diversificación de su matriz energética, la modernización de su sistema eléctrico y la promoción de la eficiencia energética en todos los sectores de la economía. Solo a través de una estrategia integral y sostenida en el tiempo será posible consolidar una transición energética que contribuya al crecimiento económico, la sostenibilidad ambiental y el bienestar de la población.

Referencias

International Energy Agency. (2023). Peru energy profile. https://www.iea.org/countries/peru

International Renewable Energy Agency. (2024). Geopolitics of the energy transition: Energy security. https://www.irena.org/publications

JICA & INGEMMET. (2012). Plan maestro para el desarrollo de la energía geotérmica en el Perú. https://app.ingemmet.gob.pe/biblioteca/pdf/JICA-2012-FINAL.pdf

Ministerio de Energía y Minas. (2020). Plan nacional de eficiencia energética del Perú (PRUEE). https://distribucionelectrica.minem.gob.pe

Ministerio de Energía y Minas. (2023). Balance nacional de energía 2022. https://eficienciaenergetica.minem.gob.pe

Ministerio de Energía y Minas. (2024). Potencial energético renovable del Perú y transición energética. https://www.gob.pe/minem

Ministerio de Energía y Minas. (2025). Generación eléctrica eólica y solar aumentó durante el 2024. https://www.gob.pe/minem

23 marzo 2026

La nueva arquitectura del trabajo en la era de la inteligencia artificial

 

El desarrollo acelerado de la inteligencia artificial (IA), particularmente de la inteligencia artificial generativa, está produciendo una transformación estructural en el mercado laboral global. Lejos de limitarse a la automatización de tareas, la IA está generando nuevas profesiones orientadas al diseño, supervisión, gobernanza y optimización de sistemas inteligentes. Este fenómeno evidencia una transición hacia una economía basada en el conocimiento algorítmico y la interacción humano–máquina, en la que la capacidad de integrar inteligencia artificial en procesos productivos se convierte en una competencia central para organizaciones, gobiernos y universidades.

Diversos organismos internacionales coinciden en que la transformación del trabajo impulsada por la IA será profunda pero no necesariamente destructiva. El Future of Jobs Report del World Economic Forum señala que, aunque ciertas tareas rutinarias serán automatizadas, emergerán nuevas ocupaciones vinculadas con análisis de datos, ingeniería de inteligencia artificial, gobernanza tecnológica y automatización avanzada (World Economic Forum, 2023). De manera similar, el Stanford AI Index Report advierte que el crecimiento de las tecnologías de IA está generando una demanda creciente de especialistas capaces de diseñar, supervisar y evaluar sistemas inteligentes en contextos organizacionales complejos (Stanford Institute for Human-Centered Artificial Intelligence, 2024). En este sentido, el mercado laboral no está desapareciendo; está reconfigurándose.

La aparición de roles como ingeniero de orquestación de IA, desarrollador de agentes inteligentes, especialista en gobernanza algorítmica o ingeniero de prompts refleja una nueva división del trabajo tecnológico. Estos perfiles responden a la necesidad de coordinar múltiples sistemas de inteligencia artificial dentro de organizaciones cada vez más digitalizadas. Según el McKinsey Global Institute, la adopción de IA generativa puede incrementar significativamente la productividad en sectores como servicios profesionales, marketing, ingeniería de software y análisis financiero, siempre que exista capital humano capacitado para integrar estas tecnologías en los flujos de trabajo empresariales (McKinsey Global Institute, 2023). Esto implica que el verdadero desafío no radica en la tecnología en sí misma, sino en la formación de profesionales capaces de gestionarla.

Uno de los cambios más significativos es el surgimiento de un nuevo paradigma en la interacción entre humanos y máquinas. La inteligencia artificial ya no se limita a actuar como herramienta pasiva; comienza a funcionar como agente colaborativo dentro de procesos productivos. Investigaciones del Massachusetts Institute of Technology han demostrado que los equipos híbridos compuestos por humanos y sistemas de IA pueden mejorar significativamente la toma de decisiones y la productividad, siempre que exista una correcta división de funciones entre la capacidad analítica de las máquinas y el juicio contextual de los seres humanos (Brynjolfsson, Li & Raymond, 2023). En este escenario, el profesional del futuro no será únicamente un programador o analista de datos, sino un orquestador de inteligencia que coordina capacidades humanas y algorítmicas.

Sin embargo, este proceso también plantea importantes desafíos éticos y regulatorios. La expansión de sistemas de IA en ámbitos como la contratación laboral, el crédito financiero o la toma de decisiones gubernamentales exige marcos robustos de gobernanza tecnológica. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) advierte que la confianza pública en la inteligencia artificial depende de garantizar transparencia algorítmica, responsabilidad institucional y protección de derechos fundamentales (OECD, 2022). De ahí que estén emergiendo nuevos perfiles profesionales dedicados a la gobernanza y evaluación de riesgos de la IA, cuya función consiste en asegurar que los sistemas inteligentes operen de manera ética, legal y socialmente responsable.

En este contexto, las universidades enfrentan uno de los mayores desafíos de las últimas décadas: adaptar sus modelos educativos a un entorno tecnológico en constante evolución. Tradicionalmente, los programas académicos han estado estructurados en disciplinas relativamente estables; sin embargo, la inteligencia artificial exige enfoques interdisciplinarios que integren informática, estadística, ética tecnológica, economía digital y ciencias sociales. Estudios recientes del UNESCO Global Education Monitoring Report señalan que los sistemas educativos deben evolucionar hacia modelos de formación basados en competencias digitales avanzadas, pensamiento crítico y aprendizaje continuo, dado que los profesionales necesitarán actualizar sus habilidades a lo largo de toda su vida laboral (UNESCO, 2023).

Para América Latina, esta transformación representa tanto un riesgo como una oportunidad. La región enfrenta brechas significativas en capacidades tecnológicas, inversión en investigación y desarrollo, y formación de talento especializado. No obstante, también posee un potencial considerable para adoptar soluciones basadas en inteligencia artificial en sectores como agricultura, gestión pública, salud digital y turismo inteligente. La clave estará en promover políticas públicas orientadas a la innovación, fortalecer la educación científica y tecnológica, y fomentar ecosistemas de emprendimiento basados en datos y automatización inteligente.

En definitiva, la llamada “revolución silenciosa” de la inteligencia artificial no consiste únicamente en la introducción de nuevas herramientas tecnológicas, sino en la redefinición misma del trabajo humano. El desafío central del siglo XXI no será competir contra las máquinas, sino aprender a colaborar con ellas de manera estratégica, ética y productiva. Aquellas sociedades que comprendan esta transición y formen profesionales capaces de liderarla estarán mejor posicionadas para enfrentar los cambios económicos y sociales que traerá la economía digital.

Referencias

Brynjolfsson, E., Li, D., & Raymond, L. (2023). Generative AI at work. National Bureau of Economic Research. https://www.nber.org/papers/w31161

McKinsey Global Institute. (2023). The economic potential of generative AI: The next productivity frontier. https://www.mckinsey.com

OECD. (2022). OECD AI principles overview. Organisation for Economic Co-operation and Development. https://oecd.ai

Stanford Institute for Human-Centered Artificial Intelligence. (2024). AI Index Report 2024. Stanford University. https://aiindex.stanford.edu

UNESCO. (2023). Global education monitoring report: Technology in education. United Nations Educational, Scientific and Cultural Organization. https://www.unesco.org

World Economic Forum. (2023). The future of jobs report 2023. https://www.weforum.org/reports/the-future-of-jobs-report-2023/