Aldo Hernán Zanabria Gálvez – aldo.zanabria@unap.edu.pe
Resumen
La inteligencia artificial atraviesa una etapa de transición acelerada:
de los modelos conversacionales hacia sistemas agénticos, infraestructuras
científicas, marcos regulatorios y aplicaciones educativas de alto impacto. La
evidencia reciente confirma que la adopción de IA agéntica ha crecido más de
cinco veces en el primer semestre de 2026, que la educación superior ya cuenta
con marcos de evaluación validados como la Artificial Intelligence Assessment
Scale, y que sectores industriales como el portuario están generando datasets
propios para sostener aplicaciones de Edge AI. Estas evidencias muestran que la
IA ya no debe entenderse únicamente como una herramienta de productividad, sino
como una tecnología estructural que modifica la investigación científica, la
educación superior, la gestión pública y la competitividad regional. En América
Latina, esta transformación exige fortalecer capacidades institucionales,
generar evidencia local, promover una adopción ética y reducir las brechas
tecnológicas. Para el Perú, estas tendencias representan una oportunidad
estratégica en ciencia de datos, educación inteligente, innovación pública,
regulación tecnológica y desarrollo territorial.
Introducción
La inteligencia artificial se ha consolidado como una de las tecnologías
más influyentes del siglo XXI. Durante 2026 se observa un cambio cualitativo
importante: el debate ya no gira solamente en torno a qué modelo es más
potente, sino a cómo la IA puede integrarse de manera responsable en la
ciencia, la educación, la industria y la gobernanza. Esta transición se refleja
en tres dimensiones principales: la aparición de agentes inteligentes capaces
de ejecutar tareas complejas, el uso de IA para acelerar la investigación
científica y la necesidad de crear instituciones y políticas públicas que
orienten su desarrollo.
Esta transición ya es medible. El estudio de Johnston et al. (2026),
basado en datos de uso reales de Codex, la plataforma agéntica de OpenAI,
documenta que el número de usuarios activos de herramientas agénticas creció
más de cinco veces durante el primer semestre de 2026, con la expansión más
rápida ocurriendo fuera del público inicial de desarrolladores de software.
Dentro de la propia OpenAI, el uso de Codex se volvió casi universal y desplazó
en gran medida al uso corporativo de ChatGPT, lo que sugiere que la delegación
de tareas a agentes —y no solo la conversación con un modelo— se está
convirtiendo en el modo de trabajo dominante.
Gráfico 1. Crecimiento relativo de
usuarios activos de IA agéntica (Codex), enero–junio de 2026.
En este contexto, América Latina enfrenta una doble tarea. Por un lado,
debe aprovechar la IA para mejorar productividad, educación, innovación y
servicios públicos. Por otro, necesita evitar una dependencia tecnológica
pasiva frente a centros globales de poder computacional. La región requiere
datos propios, talento especializado, infraestructura digital, regulación
pertinente y modelos de IA sensibles a sus realidades sociales, culturales y
lingüísticas.
1. La transición hacia la IA agéntica
Uno de los cambios más relevantes del momento es el paso de la IA
conversacional hacia la IA agéntica. A diferencia de los chatbots
tradicionales, los agentes de IA pueden planificar, utilizar herramientas
externas, inspeccionar archivos, ejecutar comandos y crear o modificar
artefactos en nombre del usuario. El estudio de Johnston et al. (2026) sobre
OpenAI Codex confirma empíricamente esta transición, distinguiendo tres
poblaciones de usuarios —cuentas personales externas, cuentas organizacionales
externas y trabajadores de OpenAI— y mostrando que el crecimiento más acelerado
se da precisamente entre quienes no son programadores de oficio.
Desde una perspectiva académica, esta tendencia abre nuevas líneas de
investigación en ingeniería de software, automatización de procesos,
interacción humano-IA, productividad científica y gestión organizacional.
También plantea riesgos: cuanto más autónomo es un sistema, mayor es la
necesidad de control, trazabilidad, evaluación y supervisión humana. En
consecuencia, la IA agéntica no debe ser entendida solo como una mejora
técnica, sino como una transformación de los flujos de trabajo basados en
conocimiento.
2. IA para la ciencia: hacia sistemas que colaboran en el descubrimiento
La investigación científica también está siendo transformada por la IA.
El ValgrAI Scientific Council Forum 2026, programado en Valencia para los días
2 y 3 de julio, reunirá a especialistas internacionales como Hiroaki Kitano,
Virginia Dignum y Tom Dietterich para debatir sobre IA científica, ética, gobernanza
e interfaces cerebro-máquina (ValgrAI, 2026). El programa del foro incluye
discusiones sobre el futuro de la IA, la responsabilidad tecnológica y el papel
de los sistemas inteligentes en el descubrimiento científico.
Esta orientación coincide con la tendencia global hacia sistemas capaces
de apoyar tareas científicas complejas: revisión de literatura, formulación de
hipótesis, análisis de datos, escritura técnica y validación experimental. Para
las universidades latinoamericanas, este escenario obliga a repensar la
formación investigativa. Ya no bastará con enseñar métodos tradicionales de
búsqueda bibliográfica, estadística o programación; será necesario formar
investigadores capaces de dirigir, auditar y validar procesos asistidos por IA.
3. Educación superior e inteligencia artificial: evaluación, ética y
capacidades docentes
La educación superior es uno de los sectores donde la IA generativa ha
producido impactos más visibles. El uso masivo de estas herramientas obliga a
rediseñar las evaluaciones universitarias. La Artificial Intelligence
Assessment Scale (AIAS), propuesta por Perkins, Furze, Roe y MacVaugh (2024) y
publicada en el Journal of University Teaching and Learning Practice, ofrece
cinco niveles diferenciados de uso permitido de IA en tareas académicas, desde
la ausencia total de IA hasta la exploración plena con IA, con el fin de
alinear el uso de herramientas generativas con los resultados de aprendizaje
buscados en cada actividad.
Gráfico 2. Niveles progresivos de la
Artificial Intelligence Assessment Scale (AIAS).
El debate educativo no debe reducirse al problema del plagio. La
verdadera transformación consiste en pasar de evaluaciones memorísticas a
evaluaciones auténticas, basadas en proyectos, resolución de problemas, defensa
oral, análisis crítico y producción contextualizada. En carreras de ingeniería,
informática, economía y educación, la IA puede convertirse en una herramienta
formativa siempre que se enseñe su uso responsable, sus limitaciones, sus
sesgos y sus riesgos.
En América Latina, la UNESCO lanzó el Observatorio de Inteligencia
Artificial en Educación para América Latina y el Caribe, una plataforma
regional destinada a apoyar a los Estados en la integración de la IA en los
sistemas educativos con énfasis en equidad, calidad y desarrollo sostenible
(UNESCO, 2026a). Esta iniciativa fue presentada el 14 de abril de 2026 y busca
generar evidencia, orientar políticas públicas y fortalecer capacidades
docentes en la región.
4. Perú y América Latina: oportunidad estratégica para una IA ética e
inclusiva
El Perú cuenta con una base normativa y estratégica relevante para
avanzar en inteligencia artificial. La UNESCO ha destacado que el país fue
pionero en la región con la Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial
2021-2026 y con la Ley N.º 31814, orientada a establecer condiciones para el
desarrollo y uso responsable de la IA (UNESCO, 2024).
Además, la UNESCO Perú informó sobre el avance del país hacia una
inteligencia artificial ética e inclusiva mediante el lanzamiento del informe
del Estadio de Preparación de la Inteligencia Artificial en el Perú,
actualizado en enero de 2026 (UNESCO, 2026b). Esta cooperación resulta clave
porque el desarrollo de IA no puede limitarse a la adopción tecnológica;
requiere capacidades institucionales, formación docente, gobernanza de datos,
protección de derechos y criterios de inclusión.
En el plano regional, la CEPAL mantiene recursos sobre inteligencia
artificial, educación digital, soluciones regionales e indicadores vinculados
al desarrollo digital. Este tipo de evidencia es importante para que las
políticas públicas se basen en datos y no solo en tendencias tecnológicas
globales.
5. Innovación pública y cooperación regional
La innovación tecnológica en América Latina también está siendo impulsada
desde redes de cooperación. El CONCYTEC informó que el Perú brindó aportes en
la Red Latinoamericana de Agencias de Innovación, cuyo encuentro 2026 abordó
temas como inteligencia artificial, desarrollo productivo, cambio climático,
igualdad de género, indicadores de innovación, tecnologías emergentes y
comunicación para la innovación (CONCYTEC, 2026).
Este punto es relevante porque la IA no debe ser vista solo como una
tecnología empresarial. También puede fortalecer la gestión pública mediante
analítica predictiva, automatización administrativa, servicios digitales,
evaluación de políticas, monitoreo territorial y atención ciudadana. Sin
embargo, para lograrlo se requiere gobernanza de datos, interoperabilidad,
transparencia algorítmica y formación de funcionarios públicos.
Para regiones como Puno, la IA puede aplicarse en áreas estratégicas como
educación, turismo, patrimonio cultural, agricultura, pobreza multidimensional,
gestión ambiental, comercio y planificación territorial. La oportunidad no está
únicamente en consumir soluciones importadas, sino en construir modelos y
aplicaciones pertinentes al contexto local.
6. Gobernanza global de la IA: de los principios a las instituciones
La gobernanza de la IA se ha convertido en un campo central de disputa
internacional. El estudio de Guey, Bougault, Zhang, de Moura y Gomes (2026)
sobre la propuesta de la World Artificial Intelligence Cooperation Organization
(WAICO) sostiene que el debate global está pasando de códigos éticos y
principios generales hacia instituciones permanentes capaces de definir reglas,
prioridades y mecanismos de cooperación. El artículo ubica a WAICO dentro del
complejo emergente de gobernanza global de la IA y analiza su posible papel
frente a instituciones lideradas por Occidente y organismos universales.
Para América Latina, este debate es estratégico. La región debe
participar activamente en la construcción de reglas internacionales, pero desde
una posición propia: defensa de derechos, inclusión lingüística y cultural,
acceso a infraestructura, transferencia tecnológica y desarrollo de capacidades
locales.
7. IA industrial, datos abiertos y Edge AI
Otra tendencia relevante es el crecimiento de la IA aplicada a entornos
industriales. El conjunto de datos Soroll-IA, publicado por Naranjo-Alcazar et
al. (2026) en junio de 2026, contiene aproximadamente 22 horas de audio
segmentadas en 7 396 clips, grabados en un puerto industrial real de Valencia.
El dataset cubre 26 clases de eventos acústicos, como sirenas de grúas,
movimientos de trenes, tráfico y sonidos logísticos.
Gráfico 3. Composición del dataset
industrial Soroll-IA: horas de audio, clips segmentados y clases de eventos
acústicos.
Este tipo de recurso es especialmente importante para el desarrollo de
Edge AI, es decir, sistemas de inteligencia artificial que funcionan en
dispositivos de bajo consumo o sensores distribuidos. Para el Perú, estas
tecnologías pueden tener aplicaciones en monitoreo industrial, seguridad
minera, mantenimiento predictivo, transporte, agricultura inteligente y control
ambiental.
Conclusiones
La evidencia revisada confirma que la inteligencia artificial está
ingresando en una fase de mayor madurez tecnológica e institucional, sostenida
por datos verificables y no solo por proyecciones discursivas. Tres cifras
resumen el momento actual: el uso de IA agéntica se multiplicó por más de cinco
en seis meses (Johnston et al., 2026); la evaluación educativa cuenta ya con un
marco de cinco niveles validado académicamente y adoptado en cinco continentes
(Perkins et al., 2024); y la IA industrial empieza a sostenerse en datasets
abiertos de alta granularidad, como las 22 horas y 7 396 clips de Soroll-IA
distribuidos en 26 categorías (Naranjo-Alcazar et al., 2026).
De estas cifras se desprenden tres implicancias directas para la región:
•
Velocidad de adopción: si la IA agéntica crece a un
ritmo superior al 500 % semestral, las instituciones de educación superior y
los organismos públicos latinoamericanos tienen una ventana muy corta para
definir políticas de uso antes de que la adopción informal se generalice sin
marcos de gobernanza.
•
Evaluación basada en niveles, no en prohibición: la
existencia de escalas como la AIAS demuestra que la respuesta educativa más
efectiva no es prohibir la IA, sino graduarla explícitamente según el resultado
de aprendizaje que se busca en cada actividad.
•
Datos locales como condición de soberanía tecnológica:
el caso Soroll-IA muestra que la utilidad real de la IA industrial depende de
datasets contextualizados; Puno y el Perú tienen una oportunidad equivalente en
monitoreo ambiental del lago Titicaca, agricultura altiplánica y patrimonio
cultural.
Para América Latina, el desafío consiste en no limitarse a importar
modelos o plataformas, sino construir capacidades propias. Esto implica
desarrollar infraestructura, formar talento especializado, producir datos
locales, fortalecer la investigación universitaria y diseñar políticas públicas
basadas en evidencia, siguiendo el camino ya iniciado por el Perú con la
Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial 2021-2026 y la Ley N.º 31814
(UNESCO, 2024).
Para el Perú, las oportunidades son claras: IA aplicada a educación
superior con escalas de evaluación graduadas, ciencia de datos para políticas
públicas, GeoAI para análisis territorial, innovación digital en regiones, modelos
culturalmente pertinentes y sistemas inteligentes para productividad e
inclusión social. La pregunta central ya no es si la IA transformará la
sociedad, sino quién diseñará esa transformación, con qué datos, con qué
evidencia y para beneficio de quiénes.
Referencias
CONCYTEC. (2026, 16 de junio). Perú
brinda aportes para fortalecer la innovación en América Latina. Gobierno del
Perú.
https://www.gob.pe/institucion/concytec/noticias/1407238-peru-brinda-aportes-para-fortalecer-la-innovacion-en-america-latina
Guey, W., Bougault, P., Zhang, W., de
Moura, V. D., & Gomes, J. O. (2026). World Artificial Intelligence
Cooperation Organization (WAICO): Mapping an emerging institution in the global
AI governance regime complex. arXiv. https://doi.org/10.48550/arXiv.2606.23860
Johnston, D., Holtz, D., Richmond, A.
M., Ong, C., Tambe, P., & Chatterji, A. (2026). The shift to agentic AI:
Evidence from Codex. arXiv. https://doi.org/10.48550/arXiv.2606.26959
Naranjo-Alcazar, J., Grau-Haro, J.,
Ribes-Serrano, R., Garcia-Ballesteros, M., & Zuccarello, P. (2026).
Soroll-IA: A weakly labeled audio dataset for real-world industrial port
monitoring. arXiv. https://doi.org/10.48550/arXiv.2606.26195
Perkins, M., Furze, L., Roe, J.,
& MacVaugh, J. (2024). The Artificial Intelligence Assessment Scale (AIAS):
A framework for ethical integration of generative AI in educational assessment.
Journal of University Teaching and Learning Practice, 21(6).
https://doi.org/10.53761/q3azde36
UNESCO. (2024, 23 de mayo). Perú:
colaboración en inteligencia artificial para la implementación de la
metodología de evaluación.
https://www.unesco.org/es/articles/peru-colaboracion-en-inteligencia-artificial-para-la-implementacion-de-la-metodologia-de-evaluacion
UNESCO. (2026a, 14 de abril). UNESCO
launches the Observatory on Artificial Intelligence in Education for Latin
America and the Caribbean.
https://www.unesco.org/en/articles/unesco-launches-observatory-artificial-intelligence-education-latin-america-and-caribbean
UNESCO. (2026b, 20 de enero). Perú
avanza hacia una inteligencia artificial ética e inclusiva con apoyo de la
UNESCO.
https://www.unesco.org/es/articles/peru-avanza-hacia-una-inteligencia-artificial-etica-e-inclusiva-con-apoyo-de-la-unesco
ValgrAI. (2026). ValgrAI Scientific
Council Forum 2026. https://valgrai.eu/events/valgrai-scientific-council-forum-2026/
https://orcid.org/0000-0003-3314-8768

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