16 julio 2026

La ciencia política debe salir del escritorio, pero sin abandonar la evidencia

 "La ciencia política no se ve desde un escritorio, hay que salir a la calle." La frase es de Mary Vargas Arcos, egresada de Ciencia Política y Gobierno de la PUCP, en su discurso de graduación esta semana. No fue un exabrupto de último momento: todo su discurso está construido sobre esa idea, cuestionando a las élites políticas, económicas y universitarias, y reivindicando a los estudiantes que llegaron a esa carrera desde los Andes, la Amazonía, las zonas rurales y las periferias urbanas.

Vale la pena tomarse en serio ese mensaje, y no despacharlo como una anécdota de graduación. Durante demasiado tiempo, sectores enteros de la sociedad peruana han sido tratados en la academia como cifras, como "casos de estudio", como beneficiarios de algún programa. Pocas veces como productores de conocimiento. Y sin embargo lo son: construyen ciudadanía, tienen lecturas propias del Estado, y esas lecturas casi nunca llegan a un paper.

Escribo esto desde Puno, donde esa distancia entre el escritorio y la calle se siente todos los días. No es lo mismo mirar los indicadores de pobreza, salud o inversión pública desde Lima que sentarse a conversar con una comunidad quechua o aimara sobre por qué un programa social no llegó, o llegó mal. El Estado, tal como se experimenta en la capital regional, no es el mismo Estado que se experimenta a cuatro horas de camino de ella. Cualquiera que haya hecho trabajo de campo en el altiplano sabe de qué hablo.


Ahí está, para mí, el límite real de una ciencia política que solo describe la pobreza, la corrupción o la violencia desde la comodidad de una oficina: entiende el fenómeno, pero no entiende por qué persiste en ese lugar y no en otro.

La desigualdad educativa cuenta la misma historia. Tener acceso a la universidad no es lo mismo que tener las mismas oportunidades una vez adentro. UNESCO lo ha documentado bien: el derecho a la educación superior no se agota en el ingreso, incluye la permanencia, la culminación de los estudios y la posibilidad real de cursarlos en condiciones equitativas. Y en América Latina ese "en condiciones equitativas" sigue siendo más aspiración que realidad — los jóvenes de hogares con más recursos siguen teniendo muchas más probabilidades de terminar la secundaria que quienes vienen de hogares pobres, y eso arrastra todo lo que viene después.

Por eso no reduciría el discurso de Vargas Arcos a una escaramuza ideológica. Su aporte más valioso es recordarnos que detrás de cada estudiante hay una familia que hizo sacrificios económicos concretos, desplazamientos, discriminación, formas de exclusión que no aparecen en ninguna ficha de matrícula. Una universidad no puede tratar a esos estudiantes solo como clientes, ni medir su éxito solo con indicadores administrativos.

Ahora bien — y esto es importante decirlo con la misma claridad — salir a la calle no puede significar soltar el rigor. La experiencia social es indispensable, pero necesita ir de la mano con datos confiables, métodos transparentes y capacidad de someter las propias ideas a crítica. Las denuncias políticas, las cifras de violencia, las acusaciones contra autoridades: todo eso hay que verificarlo con cuidado. Una intervención legítima pierde fuerza rápido cuando se apoya en una afirmación imprecisa, y en un país donde la desconfianza institucional ya es alta, no sobra ningún dato mal puesto.

El desafío entonces no es elegir entre academia y calle. Es conectarlas, que no es lo mismo que sumarlas. Los artículos científicos y los modelos de análisis no le compiten a la transformación social; el problema aparece cuando la investigación nunca vuelve a las comunidades que estudió, no influye en ninguna decisión pública, y termina sirviendo solo para llenar un requisito de ascenso académico. Eso lo he visto de cerca, y sospecho que no soy el único.

La ciencia política que necesita el Perú tiene que investigar con la población, no solamente sobre ella. Traducir resultados a un lenguaje que la gente entienda, proponer políticas que se puedan ejecutar de verdad, evaluar sus efectos, y rendir cuentas cuando algo no funcionó. Hace ya varios años que en la propia PUCP se viene discutiendo qué significa hacer ciencia política "desde el sur" — pensar la disciplina desde nuestras propias condiciones históricas, sociales y territoriales, y no como una traducción tardía de lo que se produce en el norte.

Las universidades públicas cargan aquí una responsabilidad particular. Tienen que formar profesionales que sepan investigar con rigor, pero que también reconozcan las desigualdades que existen apenas cruzan la puerta del campus. La expansión de la educación superior peruana de las últimas dos décadas ha sido real y no es poca cosa, pero los desafíos de calidad, gobernanza, pertinencia profesional y articulación con las prioridades del país siguen ahí, sin resolverse del todo.

"Salir a la calle" no es una invitación a cambiar el conocimiento por el activismo. Es un llamado a que dejen de ser cosas separadas. Investigar, escuchar, contrastar evidencia y actuar con responsabilidad no son etapas distintas de la carrera: son, o deberían ser, la misma cosa.

Formar profesionales que sepan leer una cifra y también reconocer el rostro detrás de ella — ahí está, creo, la tarea pendiente. La ciencia política puede y debe salir del escritorio. Pero que salga cargando evidencia, ética, memoria y propuestas concretas; no solo indignación.

— Aldo Zanabria


Referencias

La República. (2026, 13 de julio). Mary Vargas Arcos: La ciencia política no se ve desde un escritorio, hay que salir a la calle. https://larepublica.pe/politica/2026/07/13/mary-vargas-arcos-la-ciencia-politica-no-se-ve-desde-un-escritorio-hay-que-salir-a-la-calle-286130

Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos. (2026). Tertiary education: Assuring quality and relevance to support national priorities. https://www.oecd.org/en/publications/2026/02/education-and-skills-in-peru_ed96bd36/full-report/tertiary-education-assuring-quality-and-relevance-to-support-national-priorities_bc80fe01.html

Tanaka, M., & Dargent, E. (Eds.). (2015). ¿Qué implica hacer ciencia política desde el sur y desde el norte? Pontificia Universidad Católica del Perú. https://gobierno.pucp.edu.pe/wp-content/uploads/2022/04/14820-que-implica-hacer-ciencia-politica-desde-el-sur...-web-1.pdf

UNESCO. (2020). Latin America and the Caribbean: Inclusion and education. https://gem-report-2020.unesco.org/latin-america-and-the-caribbean/

UNESCO International Institute for Higher Education in Latin America and the Caribbean. (2023). The right to higher education in Latin America and the Caribbean. https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000387656

13 julio 2026

La Bolsa de Lima se abre al mundo, pero el Perú también debe aprender a invertir

La incorporación de acciones de empresas globales como SpaceX, Alibaba y Accenture al segmento internacional de la Bolsa de Valores de Lima representa una señal positiva para el mercado de capitales peruano. Sin embargo, debemos precisar que estas compañías no están realizando una nueva oferta pública ni buscando financiamiento directamente en el Perú. Sus valores, previamente emitidos en mercados internacionales, han sido inscritos para que puedan negociarse localmente mediante las sociedades agentes de bolsa autorizadas.

Según información difundida por la BVL, el mercado internacional disponible para los inversionistas peruanos ya alcanza 505 instrumentos: 181 acciones y 324 fondos cotizados o ETF. Solo durante 2026, la negociación de valores relacionados con tecnología e innovación acumuló aproximadamente US$426,4 millones, mientras que la BVL proyecta incorporar cerca de 60 instrumentos adicionales antes de finalizar el año. 

No se trata de un fenómeno aislado. En 2024, la Bolsa de Lima incorporó 173 valores extranjeros y estos generaron operaciones por aproximadamente US$750,8 millones, un crecimiento de 172 % respecto del año anterior. En ese periodo, Tesla fue la acción extranjera más negociada, acompañada por empresas como Nvidia y Amazon, así como por ETF vinculados con los principales índices internacionales. 

En mi opinión, esta apertura es una buena noticia porque permite que los peruanos diversifiquen sus inversiones y participen en sectores que todavía tienen poca presencia en nuestra economía: inteligencia artificial, semiconductores, computación en la nube, comercio electrónico, telecomunicaciones satelitales y exploración espacial. Ya no es indispensable abrir una cuenta en otro país para acceder a determinadas compañías globales; ahora es posible hacerlo desde el mercado peruano y bajo sus mecanismos de intermediación.

SpaceX, por ejemplo, comenzó a cotizar en Nasdaq en junio de 2026, después de registrar formalmente su oferta ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos. Su oferta se fijó inicialmente en US$135 por acción, y la compañía quedó expuesta rápidamente a fuertes expectativas, fluctuaciones de precio y evaluaciones contradictorias de los analistas. Reuters reportó que, aunque diversas entidades financieras mantienen perspectivas favorables sobre su desarrollo en comunicaciones satelitales, infraestructura espacial e inteligencia artificial, también existen advertencias sobre una valoración elevada, expectativas difíciles de cumplir y volatilidad posterior a su salida a bolsa. 

Alibaba también representa una oportunidad tecnológica importante por sus operaciones en comercio electrónico, logística, computación en la nube e inteligencia artificial. La propia empresa ha declarado que sus dos motores estratégicos son el comercio electrónico y la integración de IA con servicios de nube, acompañados por mayores inversiones en infraestructura tecnológica. Pero su desempeño también está condicionado por la competencia, la regulación china, las tensiones comerciales internacionales y las variaciones del mercado. 

Por ello, debemos evitar que el entusiasmo tecnológico sustituya al análisis financiero. Que una empresa sea innovadora no significa necesariamente que su acción esté barata ni que garantice ganancias. Una gran compañía puede convertirse en una mala inversión cuando se compra a un precio excesivo, sin evaluar sus ingresos, rentabilidad, endeudamiento, riesgos regulatorios y capacidad real de crecimiento.

También debemos considerar que estos instrumentos están expuestos al tipo de cambio, a las decisiones de los bancos centrales, a conflictos geopolíticos y a acontecimientos ocurridos fuera del Perú. Los ETF permiten una mayor diversificación, pero tampoco eliminan completamente el riesgo. Toda inversión debe responder a un horizonte definido, a la capacidad económica de la persona y a una adecuada distribución del portafolio.

El desafío de la Bolsa de Lima no debe limitarse a importar acciones extranjeras. El país necesita, al mismo tiempo, fortalecer su propio mercado bursátil, promover la incorporación de empresas peruanas, facilitar el financiamiento de emprendimientos tecnológicos y descentralizar la cultura de inversión. Sería contradictorio que podamos invertir en inteligencia artificial, satélites o plataformas digitales extranjeras, mientras nuestras empresas innovadoras continúan dependiendo únicamente de créditos bancarios o de recursos personales.

Desde las universidades también debemos asumir una responsabilidad. La educación financiera, el análisis de datos, la inteligencia artificial aplicada a las finanzas y la gestión de riesgos deberían formar parte de una educación económica moderna. No necesitamos más personas que compren acciones siguiendo rumores en redes sociales; necesitamos ciudadanos capaces de interpretar estados financieros, comprender la volatilidad y tomar decisiones informadas.

La llegada de SpaceX y Alibaba a la plaza bursátil limeña no transformará por sí sola la economía peruana, pero sí revela que el mercado financiero está cambiando. El verdadero avance no será únicamente tener acceso a las compañías más grandes del mundo, sino desarrollar conocimiento, confianza institucional y empresas peruanas capaces de competir junto a ellas.

Invertir globalmente es una oportunidad; hacerlo con conocimiento es una necesidad.

— Aldo Zanabria



Referencias

Alibaba Group. (2025, 24 de febrero). Alibaba to invest RMB 380 billion in AI and cloud infrastructure over next three years. https://www.alibabagroup.com/en-US/document-1830678592242057216

Alibaba Group. (2026, 19 de marzo). Alibaba reports solid progress in AI and cloud businesses. https://www.alibabagroup.com/document-1971445322303406080

Alibaba Group. (2026, 20 de mayo). Letter from our chairman and our CEO. https://www.alibabagroup.com/en-US/document-1993785120221298688

Gestión. (2026, 13 de julio). SpaceX, Alibaba y otros cuatro titanes debutan en la Bolsa de Lima: ¿Conviene a los peruanos invertir? https://gestion.pe/tu-dinero/spacex-alibaba-y-otros-4-titanes-debutan-en-bolsa-de-lima-conviene-a-peruanos-invertir-noticia/

Space Exploration Technologies Corp. (2026, 20 de mayo). Registration statement under the Securities Act of 1933: Form S-1. U.S. Securities and Exchange Commission. https://www.sec.gov/Archives/edgar/data/1181412/000162828026036936/spaceexplorationtechnologi.htm

Space Exploration Technologies Corp. (2026, 15 de junio). Current report: Completion of initial public offering. U.S. Securities and Exchange Commission. https://www.sec.gov/Archives/edgar/data/1181412/000162828026043288/spaceexplorationtechnologi.htm

Space Exploration Technologies Corp. (2026, 15 de junio). Final pricing terms for the initial public offering. U.S. Securities and Exchange Commission. https://www.sec.gov/Archives/edgar/data/1181412/000162828026042466/spaceexplorationtechnologi.htm


📚 Cuando la deuda desplaza a la educación, el futuro termina pagando la cuenta


¿En qué consiste un canje de deuda por educación?

Es un mecanismo mediante el cual un país acreedor acepta reducir, convertir o reestructurar una parte de la deuda externa de otro país, con el compromiso de que los recursos liberados sean destinados a inversiones educativas previamente acordadas.



En términos sencillos: una parte del dinero que debía utilizarse para pagar deuda puede transformarse en escuelas mejor equipadas, formación docente, conectividad, investigación, tecnología educativa, becas y oportunidades para niños y jóvenes.

La propuesta vuelve a cobrar importancia porque la presión de la deuda está reduciendo el margen fiscal de numerosos gobiernos. Según la UNESCO, 113 países gastan actualmente más en el pago de sus deudas que en educación. Al mismo tiempo, el Banco Mundial advierte que los países en desarrollo registraron salidas de recursos por deuda sin precedentes durante el periodo 2022-2024, incluyendo aproximadamente US$415.000 millones solamente en intereses.

Durante la Cumbre sobre la Transformación de la Educación +4, realizada el 10 de julio de 2026 en París, la UNESCO presentó una guía técnica, informes de políticas y estudios de casos para ayudar a los países a implementar estos mecanismos de manera responsable.

Sin embargo, debemos entender que los canjes no son una solución automática ni reemplazan una adecuada política fiscal. Para que funcionen necesitan transparencia, participación ciudadana, objetivos medibles y mecanismos independientes de supervisión. Los recursos liberados deben complementar el presupuesto educativo y no servir como excusa para reducirlo.

Desde mi perspectiva, esta propuesta merece ser analizada también en el Perú. No se trata simplemente de pagar menos, sino de convertir compromisos financieros en capacidades humanas. Una carretera puede deteriorarse y una infraestructura puede quedar obsoleta, pero el conocimiento adquirido por una generación tiene la capacidad de transformar permanentemente un territorio.

En regiones como Puno, cualquier mecanismo de este tipo debería priorizar la reducción de brechas educativas, la conectividad rural, la formación docente, la investigación científica, la educación intercultural bilingüe y el acceso equitativo a las nuevas tecnologías.

La deuda puede condicionar el presente de un país; la educación, en cambio, puede cambiar su futuro.

Invertir en educación no es un gasto que pueda postergarse: es la decisión económica y social más importante que una nación puede tomar.

Aldo Zanabria

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10 julio 2026

Puno no necesita esperar otro fenómeno de El Niño para actuar



Por Aldo Hernán Zanabria Gálvez

Cada vez que se menciona el fenómeno de El Niño, la preocupación vuelve a instalarse entre las familias puneñas. Agricultores, ganaderos y comunidades altoandinas saben que el clima ya no responde como antes. Las lluvias llegan cuando no se esperan, las heladas aparecen con mayor intensidad y los periodos secos parecen prolongarse más de lo habitual. Sin embargo, la verdadera pregunta no es si El Niño llegará nuevamente, sino si realmente estamos preparados para enfrentar cualquier evento climático extremo.

Las recientes declaraciones del especialista de la Dirección Zonal 13 del SENAMHI, Claudio Ramos Vera, deberían llevarnos a una profunda reflexión. Aunque los pronósticos climáticos para los próximos meses se mantienen dentro de parámetros considerados normales, la principal debilidad de nuestra región continúa siendo la misma: la falta de prevención y de inversiones sostenidas para reducir nuestra vulnerabilidad.

Existe una idea muy difundida de que cada sequía en el altiplano es consecuencia directa del fenómeno de El Niño. La ciencia demuestra que esta afirmación no siempre es correcta. El propio Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (SENAMHI) explica que la relación entre El Niño y las precipitaciones en la sierra sur es mucho más compleja que en la costa peruana, donde sus efectos suelen ser más evidentes. En el altiplano intervienen múltiples factores atmosféricos y oceánicos que determinan el comportamiento de las lluvias y las temperaturas (SENAMHI, 2026).

Pero hay algo que sí resulta innegable: el cambio climático está modificando nuestros patrones naturales. El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC, 2023) advierte que el calentamiento global incrementa la frecuencia e intensidad de eventos extremos, afectando especialmente a regiones de montaña como los Andes. Esto significa que los agricultores ya no pueden depender únicamente del conocimiento tradicional para planificar sus campañas agrícolas; hoy necesitan información científica, sistemas de alerta temprana y políticas públicas que acompañen esa adaptación.

En Puno conocemos muy bien el valor del agua. Nuestros antepasados construyeron waru waru, qochas y otros sistemas hidráulicos que durante siglos permitieron aprovechar cada gota de lluvia. Paradójicamente, en pleno siglo XXI seguimos discutiendo proyectos de pequeñas represas, riego tecnificado y siembra y cosecha de agua que avanzan con demasiada lentitud. La naturaleza no espera los tiempos de la burocracia.

No basta con elaborar planes de gestión del riesgo si estos permanecen archivados. La prevención requiere presupuesto, liderazgo político y continuidad técnica. Cada sol invertido antes de una emergencia representa miles de soles ahorrados en reconstrucción, además de evitar pérdidas humanas, económicas y ambientales. Así lo reconoce la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR, 2023), que sostiene que la inversión preventiva es una de las estrategias más rentables para enfrentar los efectos del cambio climático.

También debemos reconocer el enorme esfuerzo de nuestros productores agropecuarios. Son ellos quienes primero perciben los cambios del clima, adaptan sus prácticas y transmiten un conocimiento construido durante generaciones. Integrar esa experiencia con la información científica producida por el SENAMHI constituye una de las mejores herramientas para fortalecer la seguridad alimentaria de la región.

El futuro de Puno no dependerá únicamente de si ocurre o no un nuevo fenómeno de El Niño. Dependerá, sobre todo, de nuestra capacidad para prepararnos con anticipación. La resiliencia no se construye durante la emergencia; se construye todos los días mediante planificación, educación ambiental, investigación científica, gestión eficiente del agua e inversión pública responsable.

Puno posee enormes fortalezas: un valioso conocimiento ancestral, instituciones científicas, universidades y profesionales comprometidos con el desarrollo regional. Lo que hace falta es convertir ese conocimiento en políticas sostenibles y en acciones concretas. Esperar a que llegue el próximo evento extremo para recién reaccionar sería repetir una historia que ya conocemos demasiado bien.

Porque el verdadero desafío no es vencer a la naturaleza. El desafío es aprender a convivir con ella de manera inteligente, responsable y sostenible.

Referencias

Intergovernmental Panel on Climate Change. (2023). Climate Change 2023: Synthesis Report. https://www.ipcc.ch/report/ar6/syr/

Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres. (2023). Global Assessment Report on Disaster Risk Reduction 2023. https://www.undrr.org

Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú. (2026). Perspectivas climáticas y monitoreo estacional del Perú. https://www.gob.pe/senamhi

Comité Multisectorial encargado del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN). (2026). Comunicados Oficiales sobre el estado del Fenómeno El Niño. https://www.gob.pe/enfen