11 septiembre 2026

LOS LURIGUAYOS DE YUNGUYO: UNA TRADICIÓN QUE VUELVE A FLORECER

 


Los Luriguayos de Yunguyo son una hermosa expresión de nuestra cultura aimara que hoy vuelve a cobrar fuerza entre las nuevas generaciones. No estamos hablando de una danza recién creada, sino de una tradición con varias décadas de presencia documentada y con raíces culturales mucho más antiguas en los pueblos aimaras de la provincia de Yunguyo, Puno.


Una de las referencias históricas difundidas sobre esta danza señala que hacia 1958 los Luriguayos llegaron a Tacna, llevados principalmente por migrantes provenientes de Ollaraya y Yunguyo. Aquella primera presencia habría sido todavía pequeña. Posteriormente, a comienzos de la década de 1980, una segunda generación retomó con mayor fuerza su práctica y comenzaron a formarse nuevos grupos en esa ciudad. Estos datos aparecen en recopilaciones culturales sobre la historia de los Luriguayos en Tacna, aunque todavía sería importante profundizar su corroboración mediante archivos históricos y testimonios de los propios portadores de la tradición.

Lo que sí podemos comprobar mediante documentación oficial es que esta danza continúa plenamente vigente en su tierra de origen. El 29 de enero de 2024, la Municipalidad Provincial de Yunguyo aprobó un apoyo de S/ 7,500 para que los Luriguayos Fraternidad Cultural Los Compadres de Yunguyo participaran en el Concurso de Danzas Originarias de la Festividad Virgen de la Candelaria, realizado el 3 de febrero de 2024 en Puno.

Ese mismo año también fue reconocido el trabajo de la Asociación Cultural de Luriguayos Auténticos Rivales de Aychuyo – Yunguyo, demostrando que esta manifestación mantiene una organización cultural activa dentro de la provincia.

Y la historia continúa. El 27 de enero de 2026, el Concejo Municipal de Yunguyo volvió a aprobar apoyo económico para los Luriguayos Fraternidad Cultural Los Compadres de Yunguyo y para los Luriguayos Auténticos Rivales de Aychuyo, con motivo de su participación en la Festividad Virgen de la Candelaria 2026.

Por eso, cuando hoy vemos a tantos jóvenes interpretar esta danza en carnavales, concursos y diferentes escenarios, no estamos presenciando el nacimiento de una nueva expresión cultural. Estamos viendo algo quizá más importante: la revaloración de una tradición que las nuevas generaciones están aprendiendo, fortaleciendo y llevando nuevamente a grandes escenarios.

La juventud no está reemplazando nuestra cultura; está ayudando a mantenerla viva.

Que sigan sonando los moseños.
Que sigan danzando nuestros jóvenes.
Que los Luriguayos continúen pasando de generación en generación.

¡Que viva Yunguyo!
¡Que viva nuestra cultura aimara!
¡Que viva Puno!

Referencias:
• Municipalidad Provincial de Yunguyo. Acuerdo de Concejo N.° 007-2024-CM/MPY, 29 de enero de 2024.
• Municipalidad Provincial de Yunguyo. Información institucional sobre apoyo a conjuntos culturales para la Candelaria 2026, 27 de enero de 2026.
• Perú Arte Andino. Danza Luriguayos de Tacna, recopilación cultural publicada en 2017.
• Registros y programas de participación de conjuntos originarios de la Festividad Virgen de la Candelaria.

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09 septiembre 2026

Lampa, memoria viva de la historia puneña

 Hay lugares de nuestra región que uno no solamente visita, sino que también los siente. Lampa es uno de ellos. Caminar por sus calles, observar sus antiguas construcciones, su templo, sus casonas y recordar a los personajes que nacieron allí es también recorrer una parte importante de la historia de Puno.





Conocida como la Ciudad Rosada, Lampa conserva todavía esa imagen de una ciudad que en otros tiempos tuvo una presencia importante dentro de la vida económica, social y cultural del altiplano. Su ubicación la convirtió durante muchos años en parte de las rutas que articulaban diferentes espacios del sur peruano. Con el paso del tiempo, sin embargo, la aparición de nuevos ejes de transporte y comercio fue modificando la importancia relativa de las antiguas ciudades puneñas.

Uno de esos grandes cambios estuvo relacionado con el desarrollo del ferrocarril en el altiplano durante el siglo XIX. La expansión ferroviaria permitió conectar Puno con otras regiones y facilitó el transporte de mercancías, minerales y productos agrícolas, transformando profundamente la dinámica económica regional. Investigaciones sobre la historia ferroviaria puneña muestran que este proceso produjo importantes cambios sociales y económicos, aunque sus beneficios no se distribuyeron de manera uniforme entre todas las localidades.

Con el crecimiento de otros centros articulados directamente al ferrocarril, especialmente Juliaca, las antiguas rutas comerciales fueron cambiando. La llegada del tren a Juliaca en 1873 fue uno de los factores que posteriormente contribuyeron a convertirla en uno de los grandes centros comerciales del departamento.

Pero hablar de Lampa también es hablar de sus grandes personajes.

Enrique Torres Belón, un puneño que dejó huella

Uno de los hijos más recordados de esta tierra fue Enrique Torres Belón, ingeniero y político puneño cuya trayectoria llegó hasta las más altas esferas de la representación nacional.

Fue diputado y posteriormente senador, y el 27 de julio de 1957 fue elegido presidente del Senado de la República, responsabilidad desde la cual participó activamente en la vida política del país. Los registros oficiales del Congreso de la República confirman que ejerció la Presidencia del Senado durante la legislatura de 1957.

Su nombre permanece especialmente unido a Puno. La documentación histórica del Congreso señala que contribuyó a la construcción del estadio de piedra de la ciudad de Puno, infraestructura que posteriormente recibió su nombre en reconocimiento a su trayectoria y compromiso con nuestra región. Por ello, hasta nuestros días hablamos orgullosamente del Estadio Enrique Torres Belón, uno de los escenarios deportivos más representativos de nuestra ciudad.

Pero su vínculo con Lampa fue también profundo. Una muestra de ello fue la donación de su biblioteca particular, compuesta por aproximadamente 8 000 volúmenes, a la Municipalidad de Lampa. Ese gesto permite comprender que su preocupación no solamente estaba vinculada con las obras materiales, sino también con la educación y la cultura de su tierra.

Lampa también es tierra de artistas

Esta hermosa provincia no solamente ha entregado políticos e intelectuales a nuestra historia. También es tierra de uno de los grandes representantes de la pintura peruana: Víctor Humareda Gallegos, nacido en Lampa el 6 de marzo de 1920.

Humareda desarrolló una obra profundamente personal, vinculada al expresionismo y caracterizada por personajes, ambientes y escenas urbanas que terminaron convirtiéndolo en una de las figuras más singulares de la plástica peruana del siglo XX. La Municipalidad Provincial de Lampa continúa recordándolo como uno de sus hijos ilustres.

Su trayectoria demuestra que desde una pequeña ciudad del altiplano también se puede llegar a ocupar un lugar importante dentro de la historia cultural del Perú.

Una ciudad que guarda nuestros recuerdos

Quizás por eso cada vez que uno llega a Lampa siente algo especial.

Sus calles parecen guardar historias de diferentes generaciones. Allí están los recuerdos de nuestros padres, nuestros abuelos y de tantos puneños que alguna vez llegaron, estudiaron, comerciaron, trabajaron o simplemente pasaron por esta histórica ciudad.

Lampa representa también algo que debemos aprender a valorar mucho más: la memoria de nuestras antiguas ciudades puneñas.

El desarrollo económico no siempre favorece de la misma manera a todos los territorios. Las carreteras, los ferrocarriles, los mercados y posteriormente las nuevas formas de comunicación pueden hacer crecer rápidamente algunas ciudades mientras otras pierden protagonismo. Sin embargo, perder importancia económica nunca debe significar perder nuestra memoria histórica.

Allí está precisamente el enorme valor que hoy puede tener Lampa.

Su arquitectura, sus personajes, su patrimonio religioso, sus tradiciones y su paisaje podrían convertirse cada vez más en herramientas de desarrollo cultural y turístico. Tenemos una responsabilidad con estas ciudades históricas: conocerlas, investigarlas, preservarlas y enseñarlas a las nuevas generaciones.

Porque un pueblo que conoce la historia de su tierra también comprende mejor quién es y hacia dónde quiere avanzar.

Lampa fue importante ayer, continúa siendo importante hoy y debe seguir formando parte del futuro de Puno.

Que nunca olvidemos a nuestros pueblos ni a los hombres y mujeres que ayudaron a construir nuestra historia.

¡Que viva Lampa!

¡Que viva nuestra historia puneña!

¡Que viva Puno!

— Aldo Zanabria

06 septiembre 2026

Más allá del «statu quo»: ¿Qué futuro construimos desde Puno?

 El análisis político nacional suele girar en torno a etiquetas y constantes inamovibles. Cuando titulares como el de La República recogen frases del politólogo Alberto Vergara señalando que ciertas figuras políticas «encarnan el statu quo», el debate puede parecer distante de nuestra realidad cotidiana en el altiplano. Sin embargo, al aterrizar la discusión en nuestra región, la pregunta sobre qué significa el statu quo se vuelve sumamente concreta: es la persistencia de brechas estructurales, la dependencia crónica de las decisiones tomadas desde Lima y la repetición cíclica de problemas que ningún gobierno de turno termina de resolver.

Si analizamos nuestra realidad territorial, Puno conoce de cerca esta inercia. A pesar de contar con un enorme potencial productivo, cultural y humano, la región históricamente ha lidiado con desafíos complejos de desarrollo socioeconómico. Diagnósticos territoriales e informes académicos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) coinciden en que superar los desequilibrios regionales requiere dejar de ver al territorio como un mero receptor pasivo de políticas nacionales y convertirlo en un agente activo de desarrollo.



Los retos estructurales de nuestra región

Los datos reflejan una realidad que exige acción. Estudios sobre el impacto de la educación y el capital humano en el sur andino demuestran que el nivel de instrucción de la Población Económicamente Activa (PEA) y la formalización productiva son variables determinantes para reducir la vulnerabilidad económica. Puno desborda ventajas comparativas innegables:

  • Diversidad productiva y agropecuaria: Producción de quinua, café, fibra de alpaca, lácteos y trucha con reconocimiento internacional.

  • Turismo y patrimonio vivo: Una riqueza milenaria anclada en el lago Titicaca, festividades, arqueología y tradiciones únicas.

  • Posición geopolítica estratégica: Un dinámico comercio fronterizo y corredores turísticos y comerciales de gran relevancia andina.

Sin embargo, gran parte de estas actividades sigue operando con bajos niveles de transformación industrial, escasa adopción tecnológica y una comercialización tradicional que limita la generación de valor agregado. Continuamos exportando materias primas en lugar de consolidar marcas con identidad y trazabilidad.

De la queja institucional a la disrupción productiva

Ante este escenario, quienes vivimos, trabajamos y emprendemos en Puno tenemos una disyuntiva clara: esperar que el panorama macroeconómico y político se alinee perfectamente desde la capital, o asumir un rol protagónico en la transformación de nuestra economía local.

La verdadera disrupción no pasa por replicar modelos ajenos, sino por potenciar nuestras capacidades mediante la innovación abierta, la asociatividad empresarial y el aprovechamiento de herramientas tecnológicas que hoy democratizan el acceso a mercados globales:

  1. Transformación digital con identidad: Herramientas de inteligencia artificial, analítica de datos, comercio electrónico y posicionamiento digital permiten que un artesano, un productor de quinua o un operador turístico lleguen directamente a compradores en Lima, Norteamérica o Europa sin intermediarios ineficientes.

  2. Articulación multisectorial: Es indispensable tender puentes sólidos entre las universidades públicas —como nuestra Universidad Nacional del Altiplano—, los gobiernos locales y el sector privado, impulsando investigación aplicada en tecnología agraria, gestión hídrica, turismo inteligente y mitigación climática.

  3. Ecosistemas de emprendimiento: Superar el aislamiento productivo y construir asociaciones modernas capaces de escalar soluciones a los problemas reales de nuestra sociedad.

El futuro se diseña desde el Altiplano

El statu quo a nivel nacional no tiene por qué convertirse en el destino inalterable de Puno. Reclamamos con firmeza inversión pública eficiente, instituciones sólidas y políticas descentralizadas justas; pero paralelamente, nos toca construir una nueva generación de empresarios, académicos y profesionales capaces de ver oportunidades donde antes solo veíamos trabas.

No podemos controlar las decisiones de la política centralista, pero sí podemos transformar radicalmente la forma en que producimos, investigamos, innovamos y competimos desde el corazón de los Andes. El futuro de Puno no se espera: se diseña con conocimiento, trabajo asociado y rebeldía creativa.