02 junio 2026

¿El verdadero problema de las microempresas es el salario mínimo? La evidencia internacional dice otra cosa.

 

Aldo Zanabria

Mientras gran parte del debate económico se concentra en los costos laborales, organismos como el Banco Mundial, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la Corporación Financiera Internacional (IFC) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) coinciden en que uno de los mayores obstáculos para el crecimiento de las micro y pequeñas empresas es el acceso al financiamiento.


Las cifras son contundentes. Según la IFC, las micro, pequeñas y medianas empresas representan más del 90% de las empresas del mundo, generan alrededor del 70% del empleo global y aportan cerca del 50% del Producto Bruto Interno mundial. Sin embargo, enfrentan una brecha de financiamiento superior a US$ 5.7 billones, lo que limita su capacidad de inversión, innovación y generación de empleo.

Los economistas Thorsten Beck y Asli Demirgüç-Kunt, investigadores del Banco Mundial y referentes mundiales en financiamiento empresarial, demostraron que las restricciones crediticias constituyen uno de los principales factores que frenan el crecimiento de las pequeñas empresas en los países en desarrollo. Sus estudios concluyen que las empresas con acceso limitado al crédito invierten menos, innovan menos y generan menos empleo de calidad.

En el caso peruano, el problema es aún más relevante. Las MYPE representan aproximadamente el 99.5% de las empresas del país y generan más del 60% del empleo nacional. Sin embargo, enfrentan tasas de interés significativamente mayores que las grandes corporaciones. Mientras una empresa grande puede financiarse a tasas cercanas al 5%, muchas microempresas acceden al crédito con costos que pueden superar el 20%, 30% o incluso más, dependiendo del nivel de riesgo y formalización.

La OCDE señala que esta situación está asociada a diversos factores estructurales: la alta informalidad empresarial, la falta de garantías, la limitada educación financiera, los mayores costos operativos de la microfinanza y la concentración del sistema financiero. De hecho, más del 70% del empleo peruano se desarrolla en condiciones de informalidad, lo que dificulta la evaluación crediticia y encarece el financiamiento.

Países como Alemania, Corea del Sur, Japón y Canadá lograron fortalecer a sus pequeñas empresas mediante fondos estatales de garantía, bancos de desarrollo, programas de formalización y sistemas financieros especializados. Alemania, por ejemplo, utiliza el banco de desarrollo KfW para ofrecer financiamiento competitivo a miles de pequeñas empresas, impulsando la innovación y la productividad.

Por ello, el debate sobre el desarrollo empresarial no debería centrarse únicamente en el salario mínimo. La verdadera pregunta es: ¿cómo logramos que millones de emprendedores accedan a crédito productivo, tecnología, capacitación e innovación en condiciones competitivas?

Si queremos más empresas sostenibles, más productividad y mejores empleos, la solución pasa por reducir las barreras financieras y fortalecer el ecosistema empresarial peruano.

Fuentes: Banco Mundial, IFC, OCDE, BID; investigaciones de Thorsten Beck y Asli Demirgüç-Kunt sobre financiamiento empresarial y crecimiento económico.

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