Puno
continúa revelándonos que su riqueza no se limita a su historia, su cultura o
sus paisajes. También existe un patrimonio
biológico que todavía conocemos de manera incompleta. La descripción formal de
Liolaemus yawar, una nueva especie de lagartija de los Andes del sur del Perú,
es una demostración concreta de ello. El hallazgo no es solamente llamativo por
la intensa coloración rojiza de los machos adultos, sino por la solidez del
trabajo científico que permitió reconocerla como un linaje evolutivo
independiente.
Al revisar el artículo base, lo que más me interesa destacar es que estamos ante un resultado sustentado en taxonomía integrativa: morfología, escamación, mediciones corporales, estadística, ADN mitocondrial y filogenia fueron utilizados de manera conjunta. Ese enfoque aporta una precisión que considero indispensable cuando hablamos de biodiversidad y, sobre todo, cuando comunicamos ciencia a la ciudadanía.
Los datos que dimensionan el hallazgo
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4 132 m |
12 |
309 |
91,6 mm |
|
Altitud de la localidad tipo |
Ejemplares recolectados en 2013 |
Especímenes comparativos examinados |
Longitud hocico-cloaca máxima |
La localidad tipo se encuentra en la ruta
entre Putina y Mina Rinconada, aproximadamente nueve kilómetros después de
Señor de la Exaltación de Chipalca. El holotipo corresponde a un macho adulto
recolectado a 4 132 metros de altitud. El trabajo de campo reunió 12
ejemplares: 5 machos, 4 hembras y 3 juveniles. Posteriormente, los autores
compararon este material con 309 especímenes del grupo Liolaemus montanus
depositados en colecciones científicas de Perú, Argentina y Bolivia.
De una población incierta a una especie nueva
La población había sido identificada
provisionalmente como Liolaemus aff. forsteri. La pregunta científica era
clara: ¿se trataba solamente de una variante geográfica o de una línea
evolutiva independiente? Para resolverla, los investigadores no se limitaron a
la apariencia externa. Registraron ocho caracteres merísticos relacionados con
escamas y 17 caracteres morfométricos, es decir, 25 variables cuantificables
entre conteos y medidas corporales.
|
Componente analizado |
Cantidad |
Finalidad |
|
Caracteres
merísticos |
8 |
Comparar
escamación |
|
Caracteres
morfométricos |
17 |
Comparar tamaño
y proporciones corporales |
|
Total de
variables morfológicas |
25 |
Evaluación
cuantitativa integrada |
|
Especímenes
comparativos |
309 |
Contraste con
especies del grupo L. montanus |
El resultado fue especialmente claro en los
machos: los análisis de componentes principales mostraron una separación
respecto de las especies comparadas. Esto es importante porque la descripción
no descansa en un solo rasgo llamativo, sino en patrones conjuntos de tamaño,
proporciones y escamación.
El ADN aporta una segunda línea de evidencia
El componente molecular utilizó el gen
mitocondrial citocromo b (cyt-b). La matriz filogenética incluyó 139 terminales
correspondientes a 51 especies y 1 161 caracteres. El análisis bayesiano se
ejecutó en dos corridas independientes de 50 millones de generaciones cada una,
con valores de tamaño efectivo de muestra superiores a 200, un indicador de
convergencia adecuada para los parámetros evaluados.
|
Indicador molecular |
Valor reportado |
|
Especies
incluidas |
51 |
|
Terminales |
139 |
|
Caracteres
moleculares |
1 161 |
|
Corridas
bayesianas |
2 |
|
Generaciones por
corrida |
50 000 000 |
|
Marcador
molecular |
cyt-b |
Las distancias genéticas frente a especies
relacionadas oscilaron entre 5,44 % y 9,07 % en las comparaciones directas
reportadas para la nueva especie. La menor distancia se observó frente a L.
annectens (5,44 %) y la mayor frente a L. tacora (9,07 %). Estos valores,
combinados con la evidencia morfológica y filogenética, reforzaron la hipótesis
de que se trata de una especie independiente.
Figura 1. Distancias genéticas no corregidas (cyt-b)
reportadas entre L. yawar y especies filogenéticamente relacionadas.
Una especie marcada por el color y por la historia andina
El nombre yawar proviene de la palabra
quechua para “sangre” y alude a la coloración rojo sangre de los machos
adultos, uno de los caracteres diagnósticos más visibles de la especie. El
artículo también relaciona esta denominación con la memoria cultural andina y
con Yawar Huaca, por lo que el nombre científico termina conectando biología,
lengua e historia.
Morfológicamente, L. yawar es descrita como
una lagartija robusta, con una longitud hocico-cloaca máxima de 91,6 mm. Las
hembras presentan tonos grises a marrones y flancos con matices amarillentos,
mientras que los juveniles muestran patrones propios de coloración. La
diferenciación cromática, sin embargo, no se usa de manera aislada: forma parte
de un conjunto diagnóstico más amplio.
¿Dónde vive y cuánto sabemos realmente de ella?
Hasta el momento, la especie es conocida
únicamente por su localidad tipo, a 4 132 m s. n. m. Habita ambientes de
pastizal andino y puna; es terrestre y se desplaza entre rocas medianas.
Durante el trabajo de campo, varios individuos fueron observados refugiándose
en madrigueras situadas en la base de piedras. Los autores presumen que es
vivípara por su posición filogenética dentro del grupo L. montanus, pero
reconocen que numerosos aspectos de su historia natural permanecen
desconocidos.
Este punto es particularmente importante
para comunicar el hallazgo con responsabilidad. El artículo no establece una
categoría oficial de amenaza para L. yawar. Por ello, no corresponde afirmar
que se encuentra “en peligro de extinción”. Lo correcto es señalar que su
distribución conocida es, por ahora, extremadamente restringida y que se
requieren nuevas expediciones para determinar su rango real, ecología y
posibles amenazas.
Puno todavía tiene una biodiversidad subestimada
El propio estudio ofrece un contexto
regional que merece atención. Para Puno, los autores mencionan registros de 38
especies de escamosos, de las cuales 19 son lagartijas. Dentro de ese conjunto,
tres pertenecían al género Liolaemus y solo una al grupo L. montanus según el
marco taxonómico discutido por los autores. Además, el artículo recuerda que en
los siete años previos se habían descrito 12 especies de Liolaemus en el Perú,
casi todas vinculadas al grupo L. montanus.
|
Indicador de contexto |
Dato del estudio |
|
Especies de
escamosos registradas en Puno |
38 |
|
Lagartijas
registradas en Puno |
19 |
|
Especies de
Liolaemus mencionadas para Puno |
3 |
|
Especies de
Liolaemus descritas en Perú en los 7 años previos |
12 |
|
Separación
aproximada entre L. yawar y L. forsteri |
> 200 km |
A ello se suma un dato que considero
especialmente relevante: la localidad de L. yawar está separada por más de 200
km de la distribución de L. forsteri considerada en la comparación. Los autores
también señalan la existencia de poblaciones intermedias cuyo estatus
taxonómico todavía no ha sido resuelto. En otras palabras, no es exagerado
afirmar que los Andes del sur del Perú todavía podrían albergar diversidad no
descrita.
Qué significa este descubrimiento para nosotros
Desde mi perspectiva, este trabajo debería
leerse más allá de la descripción de una nueva lagartija. Nos recuerda que la
investigación científica regional necesita continuidad, colecciones biológicas
bien conservadas, trabajo de campo sostenido y colaboración entre
instituciones. También demuestra el valor de combinar métodos tradicionales de
taxonomía con genética, estadística y herramientas computacionales.
Puno tiene una oportunidad importante para
fortalecer una agenda científica propia en biodiversidad. Hoy contamos con
sistemas de información geográfica, imágenes satelitales, inteligencia
artificial, visión computacional y modelos de distribución de especies que
pueden complementar el trabajo de biólogos y taxónomos. La tecnología no
reemplaza el conocimiento especializado; puede ampliarlo y acelerar nuestra
capacidad para observar patrones, priorizar zonas de estudio y documentar
cambios.
Por eso considero que L. yawar debe
convertirse también en una invitación a mirar con mayor seriedad nuestro
territorio. Conocer Puno no es solamente conocer sus danzas, su historia o el
Titicaca. Es también investigar sus montañas, sus pastizales, sus bofedales y
las especies que han evolucionado en condiciones extremas.
|
“No
podemos proteger adecuadamente aquello que todavía no conocemos. Investigar
la biodiversidad de Puno es también una forma de proteger nuestro
territorio.” |
Conclusión
La descripción de Liolaemus yawar es un
resultado científico sólido y, al mismo tiempo, una noticia importante para
Puno. La evidencia combinada de 25 variables morfológicas, comparaciones con
309 especímenes, una matriz molecular de 51 especies y distancias genéticas de
hasta 9,07 % permitió demostrar que esta población altoandina constituye un
linaje evolutivo independiente.
Pero el hallazgo también deja una pregunta
abierta: ¿cuánto de nuestra biodiversidad regional todavía permanece sin
describir? La respuesta exige más investigación. Y ese debería ser el mensaje
central: Puno tiene una riqueza biológica extraordinaria que necesita ser
conocida con evidencia, comunicada con responsabilidad y protegida con
decisiones basadas en ciencia.
Fuente científica
Abdala, C. S., Laspiur, A., Aguilar-Kirigin, Á. J., Gutiérrez
Poblete, R. C., Semhan, R. V., Paz, M. M., Quinteros, S. A., Cerdeña, J. A.,
Huamaní-Valderrama, L. D., Valladares-Faúndez, P., Esquerré, D., &
Chaparro, J. C. (2026). Discovering hidden diversity: A new species of
Liolaemus (Squamata: Liolaemidae) from the Peruvian highlands. Acta Zoológica
Lilloana, 70(2), 649–688. DOI: https://doi.org/10.30550/j.azl/2503
URL
de la revista consignada en el artículo: http://actazoologica.lillo.org.ar
https://orcid.org/0000-0003-3314-8768





