Aldo Zanabria
La Festividad de la Virgen de la Candelaria de Puno constituye una de las expresiones culturales más significativas del sur peruano, reconocida oficialmente como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO (UNESCO, 2014). Pese a este reconocimiento, recientemente Alexander Quispe Huaracha, presidente de la Federación Regional de Folklore y Cultura de Puno, advirtió sobre el riesgo de que la festividad se “nacionalice” de manera tal que Puno pierda protagonismo como su espacio de origen y que se incentive la mercantilización de la imagen de la Virgen (Onda Azul, 2026). Este artículo de opinión sostiene que dichas advertencias presentan fundamentos sólidos tanto desde la literatura académica sobre patrimonio cultural inmaterial como desde los marcos normativos nacionales e internacionales.
La Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial (UNESCO, 2003/2022) establece que el patrimonio inmaterial se sostiene en comunidades portadoras, prácticas, representaciones y expresiones que requieren salvaguardia con participación activa de dichas comunidades. La declaratoria de la Candelaria como patrimonio de la humanidad reconoce explícitamente a Puno como su núcleo cultural e histórico, lo que exige que cualquier difusión de esta manifestación fuera de su contexto original sea realizada con respeto a sus valores esenciales (UNESCO, 2014).
En muchos casos, la difusión cultural puede ser positiva si reconoce su origen histórico y simbólico. Sin embargo, la “nacionalización” acrítica —esto es, la réplica de la festividad sin la participación de los actores culturales de Puno ni el respeto de sus prácticas rituales— puede resultar en una descontextualización simbólica, reduciendo la festividad a un espectáculo visual sin el entramado cultural que la articula (Labaca Zabala, 2016). Este fenómeno ha sido observado en otras celebraciones andinas cuando pierden su vinculación con el territorio de origen y se transforman en representaciones fragmentadas de su sentido primario.
La mercantilización de la imagen de la Virgen de la Candelaria constituye otro desafío central. Estudios sobre símbolos religiosos y mercado cultural muestran que la introducción de lógicas comerciales sin un marco ético y comunitario puede transformar el capital simbólico de un objeto sagrado en un capital económico, debilitando su función social y espiritual (Bourdieu, 1991). En el contexto puneño, esto se manifiesta cuando actos festivos que solían ser vividos como expresiones de fe y cohesión comunitaria se convierten en productos culturales desprovistos de su significado ritual.
Además, las consecuencias económicas deben analizarse con una mirada crítica: si bien el turismo asociado a la festividad puede generar empleo y dinamizar la economía local, un modelo que externaliza beneficios sin mecanismos de retorno justo amenaza la sustentabilidad cultural de la festividad. Esta preocupación está alineada con hallazgos que señalan los riesgos de la sobrecomercialización en patrimonio cultural inmaterial, donde la lógica de mercado puede erosionar la autenticidad y la transmisión intergeneracional (Córdoba, 2014).
Frente a estos retos, se requieren acciones concretas que permitan salvaguardar la esencia cultural y religiosa de la Candelaria sin cerrar sus puertas al reconocimiento nacional y global. En primer lugar, es urgente fortalecer la gobernanza cultural mediante la creación o consolidación de un Consejo de Salvaguardia que involucre a la comunidad portadora, autoridades regionales, representantes eclesiásticos y expertos en patrimonio. En segundo lugar, se debe establecer un marco regulatorio claro para la reproducción de actos vinculados a la festividad fuera de Puno, con reconocimiento explícito de su origen y condiciones que respeten su significado ritual. Finalmente, se necesitan mecanismos de retorno económico justo que fortalezcan a las comunidades porteadoras y permitan la sostenibilidad cultural y material de la festividad.
En síntesis, la Candelaria puede ser admirada y valorada en diversos ámbitos, pero su centro axiológico y simbólico debe permanecer anclado en Puno, con la participación activa de sus portadores culturales. Preservar su identidad no significa excluir, significa reconocer, respetar y garantizar que su difusión conserve el significado profundo de fe, memoria y tradición que la caracteriza.
Referencias:
Bourdieu, P. (1991). Language and symbolic power. Harvard University Press.
Córdoba, R. C. (2014). Sobre el valor del patrimonio cultural inmaterial (PDF). Dialnet. https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/4780378.pdf
Labaca Zabala, M. L. (2016). Las festividades religiosas como patrimonio cultural inmaterial (PDF). Dialnet. https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/5753445.pdf
Ministerio de Comercio Exterior y Turismo del Perú (MINCETUR). (s. f.). Festividad de la Virgen de la Candelaria (inventario turístico). https://consultasenlinea.mincetur.gob.pe/fichaInventario/index.aspx?cod_Ficha=2196
Onda Azul. (2026, enero). Federación Regional de Folklore y Cultura de Puno alerta sobre riesgo de “nacionalización” de la festividad de la Virgen de la Candelaria. https://radioondaazul.com/federacion-regional-de-folklore-y-cultura-de-puno-alerta-sobre-riesgo-de-nacionalizacion-de-la-festividad-de-la-virgen-de-la-candelaria/?utm_source=chatgpt.com
UNESCO. (2003/2022). Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial (Textos fundamentales). https://ich.unesco.org/doc/src/2003_Convention_Basic_Texts-_2022_version-ES.pdf
UNESCO. (2014). La fiesta de la Virgen de la Candelaria en Puno (Número de registro: 00956). https://ich.unesco.org/es/RL/la-fiesta-de-la-virgen-de-la-candelaria-en-puno-00956
https://orcid.org/0000-0003-3314-8768
